Medicina y ahorro

Presento mi informe médico privado para obtener siquiera la ayuda farmacéutica. -“¿Y por qué ha ido usted a un especialista privado?”.  -“Pues porque en la lista de espera tardarían cuatro meses en atenderme.” -“¿Y no sabe usted que los privados recetan lo más caro?”. -“¿Quiere decirme que el SAS receta lo más barato?”, arguyo. El sistema público de salud cuenta con médicos cómplices, que cobran más por recetar menos (sic), aunque también con facultativos comprensivos y generosos. Los de atención primaria acaban de reclamar “premios por curar y no por ahorrar”, denunciando que el 30 por ciento de los niños no son atendidos por pediatras en el SAS y reclamando la reducción diaria del cupo de pacientes aparte de negarse a obedecer la consigna de no dedicar más de tres o cuatro minutos por barba. Ahorrar, vale. Con la salud, no.

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