De nada sirve mirar para otro lado, funcionar oficialmente con el cuento de los “hechos puntuales” y demás. La violencia escolar, en mayor o menor grado, es un fenómeno que tiene ya mucho de generalizado, incluyendo todas sus variantes, hasta el punto de que acaba de dictarse la primera sentencia que castiga a los agresores juveniles. Pero el problema de la inseguridad del profesorado está ahí también, como lo demuestra el destrozo del coche de una profesora del Instituto de Enseñanza Secundaria “El Galeón” que ya había sufrido frecuentes amenazas, ocurrido en Isla Cristina. Los directores de centros educativos del pueblo se manifestarán ahora en protesta contra el nuevo ataque y evalúan la posibilidad de organizar una huelga general para el próximo miércoles, convencidos de que, en efecto, no se trata “de hechos aislados” sino de un eslabón más en esta absurda cadena de indisciplina que la Junta consiente o disimula desde hace años.

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