Para el presidente de la Junta y del PSOE, Manuel Chaves, que un consejero como Plata sea a la vez candidato a la alcaldía de Marbella resulta “compatible, legal y ético”. Que no falte de nada. Mas para la ministra de Fomento y hasta hace poco consejera regional, Magdalena Álvarez, eso mismo, pero aplicado al adversario (a saber, el caso de una concejala del PP candidata a la presidencia de Castilla-La Mancha), constituye una aberración dialéctica, algo intelorable en política. Ni siquiera caen en la cuenta de que lo que diferencia ambos casos y confiere gravedad al caso del consejero/candidato Paulino Plata es que, a diferencia de la castellana, éste tiene a su disposición para gastarse como mejor le acomode y, eventualmente, para financiar su larga campaña, un grueso presupuesto público. El uso sistemático de las dos varas de medir se está convirtiendo en un escándalo imparable en este país demediado que prescinde de hecho de cualquier imperativo moral que no sea el interés propio.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.