Habrá que seguir comentando ocurrencias de Kichi por más que el personaje no valga la pena. Ahí lo tienen -Salvochea de la señorita Pepis- porfiando con la Justicia una cuestión tan clara como es la bandera constitucional de España: roja y gualda y sanseacabó. Incluso republicanos de toda la vida reconocen hoy que esa decisión radical de sustituirla por un símbolo abolido no tiene defensa posible, pero para  Kichi, como para los batasunos o los “agraviats” catalanes, no hay más Constitución ni más ley que su arbitraria voluntad. No traguen ustedes con que una bandera ilegal es un símbolo inocuo; es más bien el anuncio y garantía de que cualquier atropello legal cabe en la mente de estos “asaltantes de los cielos”

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