Nos quedamos cortos ayer al denunciar al hambre en nuestra provincia. No nos acordamos, en efecto, de esa otra situación extrema en que los hambrientos no tienen ni siquiera la opción de acudir con la mano tendida y han de esperar la suerte de que sean las organizaciones de caridad las que los encuentren. ¿Y las instituciones, el Gobierno, la Junta, los Ayuntamientos afectados? ¿No están ellos cabo al cabo de la calle de todas esas miserias? ¿Por qué no hacen nada, entonces? Los hambrientos de Lepe son solo un caso. Hay que exigir a la autoridad que averigüe cuantos desesperados más malviven entre nosotros y que le ponga un  remedio al menos en régimen de emergencia.

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