Se comprende que la mejor defensa es un buen ataque y que un autodidacta como Mario Jiménez degüelle en público al mensajero del mangazo operado en el Ayuntamiento y del que el Tribunal de Cuentas (no un espontáneo cualquiera) imputa a la ex-alcaldesa del pueblo. No habría ni rastro de las veintitantas denuncias/avisos del actual alcalde, entonces militante del PSOE, a su ejecutiva, porque es natural que ese tipo de denuncias internas se hagan sin dejar rastro, pero parece inverosímil que si el concejal de Hacienda y actual regidor hubiera sido el mandante, la alcaldesa de entonces no se hubiera enterado siquiera. No hay modo de tragar con esta bola que, por cierto, deja en muy mal lugar al Tribunal de Cuentas, y por eso mismo, el alcalde debería replicar ofreciendo la contabilidad, no a Jiménez, sino a ese Tribunal. En alguna parte debe de estar ese dinero. Decirle al acusador que lo tiene él resulta demasiado fácil.

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