Lejos de pensar en reducirlo, la Junta mantiene su proyecto expansivo del sector público o Administración paralela, esas ruinosas empresas públicas que, además, compiten con ventaja con los sectores privados e incluso institucionales a los que afecta. ¿Qué pretende, por ejemplo, aparte de abarcarlo todo, con su intento de hacerse con la gestión de la Alhambra? Lo que podría preguntarse, a estas alturas, sería qué es lo que ha mejorado la Cultura andaluza durante estos años con la gestión de esos chiringuitos centralizadores y, sobre todo, hasta dónde pretende la Junta estirar su larga mano.

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