Me van a perdonar pero no entiendo la necesidad de ese flamante Consejo Económico y Social de la provincia, cuya misión será, según dicen, actuar como órgano consultivo de la Diputación. ¿Y será necesario más adelante un órgano consultivo del órgano consultivo? ¿No basta la representación política de la provincia en la Diputación para resolver sus propios problemas? ¿O acaso, como en tantas ocasiones similares, este nuevo CES se verá reducido a jugar como un invitado de piedra en el diálogo de sordos de los partidos? No creo que aumentando la burocracia y multiplicando los órganos se administre mejor. Y me temo que no tardaremos en comprobarlo.

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