La afirmación, que hacía en mi columna de ayer, de que los chinos practicaban hace ya tres mil años su fútbol particular ha rebotado en mi correo electrónico, como un indignado boomerang patrimonialista, en varios irritados mensajes que la ponen en duda y poco menos que me acusan de agente de Catay. Bueno, tampoco es para ponerse así, ni mucho menos, puesto que la antigüedad de juegos o deportes (incluso sacrificiales) practicado con una pelota o balón es sobradamente conocida desde hace muchos años por los antropólogos. Aquel chino se llamaba, como ya dije, el ‘Tsu Chu’ y, según algunos sinólogos eminentes, hay pruebas de que funcionaba en aquel país hace varios milenios, muy probablemente en el marco del entrenamiento militar, un deporte en cualquier caso canonizado por la FIFA no hace mucho tiempo a pesar de la resistencia británica. Más antiguo todavía puede que fuera el “pok-a-tok’ mexicano del que nuestros curiosos cronistas dan cumplida noticia y sobre el que se ha especulado tal vez mas de la cuenta, sobre todo por parte de los etnólogos franceses que colonizaron la memoria precolonial hasta hace poco tiempo. En alguna parte he leído que los griegos jugaban a algo llamado ‘Episkyros’ del que en el inabarcable Museo Arqueológico de Atenas conserva una instantánea en mármol de singular belleza hoy día aprovechada como imagen del fútbol actual y con el que no es seguro que tenga relación el “harpastum” con que César endurecía a sus legionarios en los campamentos gálicos acechados por Astérix. Los japos tienen también su paleofútbol, por supuesto, desde hace otro tanto, un entretenimiento llamado ‘kemari’ que se jugaba con una badana rellena de serrín, según nos cuentan, y también probablemente relacionado con las prácticas castrenses. Y en fin, fútbol hay de este lado del Canal desde hace siglos, como lo prueba la ordenanza del Carlos V francés regulando el “soule” que practicaban los bretones especialmente, que consistía en patear reglamentariamente un balón relleno de salvado y que no pudo erradicar siquiera una bula condenatoria con excomunión incluida, lanzada por el papa a mediados del XV. Respecto a lo del caso chino, no parece improbable que la etimología de ese ‘tsu chu’ o ‘cuju’ coincida con la inglesa de ‘football’ pues se afirma que etimológicamente significa eso mismo, “patada al balón”. No faltan papas y césares, como puede verse, en esta historia interminable.

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Recordarán la consigan de Solís, ‘la sonrisa del Régimen’ –“Menos latín y más fútbol”—de la que hicieron astilla los mismos leñadores que hoy ajustan cuidadosos el rodrigón al plantoncillo de sus amores y esperanzas. En Cataluña he oído valorar el triunfo del Barça en términos inequívocamente políticos y en Huelva se agita una oposición municipal muy preocupada por el influjo favorable que el eventual ascenso del ‘Recre’ pueda ejercer sobre las expectativas electorales de un alcalde al que el Decano del fútbol español le debe –es obligado reconocerlo—su supervivencia. La crisis del Real Madrid, por su parte, ha trascendido en España con relieve de notición político y alcance nacional muy superior, por descontado, al concedido por los ‘medios’ y el público en general a las rivalidades políticas de gran calado que inervan la política metropolitana, lo que constituye una evidencia más de la trascendencia de un deporte/espectáculo que ha acabado creando un sector económico comparable a muchos entre los grandes de nuestra economía. Solís no andaba del todo despistado, como puede verse, como no lo andaba Jordi Pujol cuando comenzó su aventura política como un ‘culé’ más. Lo raro es que semejante potencialidad pasara desapercibida para los sátrapas chinos, los viejos samurais, los sabios griegos, los emperadores romanos, los reyes franceses y hasta los papas de Roma. Sólo en Brasil sabían lo que decían cuando llamaron “O Rei” a un futbolista.

16 Comentarios

  1. Cualquiera le tose al Anfitrión con su desmesurada y apabullante erudición. ¿Furgo? Pues seguro que por ahí se andarían en el Neolítico medio dándole patadas a una piedra pómez de baja densidad. O en la antigua Caldea, rellenando con lana de oveja un cacho de pellico y tirando saques de esquina, mientras el patriarca Abraham se metía en sus líos de faldas.

    Otra cosa es que se le haya dado tan poca importancia, excepto servidora, que se haya resaltado tan poquito el potente mecanismo de lavado y centrifugado a que nos han sometido implacablemente, con ardor guerrero, desde el electrodoméstico de los colorines. Que si épica en la yerba, que si ejemplar y “soberana lección de simpática cortesía” (sic EM de ayer, editorialillo paredaño al Tercio de Varas) de los seguidores en Holanda, “sin histrionismo ni estridencias…” Este no es mi JA, que me lo han cambiado por un hincha de columna.

    Ya sé, ya sé. Servidora abre su propia veda y empiecen a disparar, que ya me noto el olor a pólvora en mi cabecita loca. Así que voy a ampliar el blanco. Una va teniendo la sospecha de que en este blog se va delimitando una separación de castas que ríase usted del subcontinente asiático. Hay quien nace brahamán -o se hace, previo paso por un rectorado- gran gurú cuyas palabras se ensalzan y jalean, quién chatriya, héroe de luchas contra el ogro, el régimen sociata, of course, quién vaishiya, regentando comercios importantes u hoteles de tronío, o sudra. Servidora se apunta a esta última salvo que ustedes me releguen a la calidad de paria, a la que tampoco le haría ascos.

    Pero como hasta el jodío Mendicutti también se suma hoy a ensalzar al divino deporte, “Bendito fútbol”, intitula, no me queda más remedio que acudir al LuisMi Fuentes al que le fusilo el parrafillo que sigue: “…el fútbol… a mí me entristece y me subleva…Sevilla en un éxtasis inservible, vacío, hasta doloroso, tanta gente ebria de nada; eso, más la imagen rezadora de ese hincha que vimos (no servidora) tantas veces durante el partido, tembloroso o mujeril, infantilizado en la proyección de todo su ser en esa apuesta que tenía lugar abajo… A demasiadas cosas sustituye el fútbol. Por cosas al revés sigue saliendo gente a la calle… Los pobres siguen siendo pobres. Andalucía sigue al final de todo. Felicidades a los que tienen tan fácil el consuelo y el orgullo”. Pues eso.

  2. Ay, mi doña Epi, no se ponga de los nervios, que no podés imaginá la que por acá tuvimos cuando los milicos hasta sacaban de los centros de tortura a los presos para festejar en la calle a la Selección mundialista. No se pongan tan dolidos, que el futbito tiene sus bellezas y cosas buenas, sí, de verdad, y a ver quién sos vos ni yo para cambiarle el chip a la multitud. Lo que hace mi ja hoy es mostrar la vejez del espectáculo que estos descerebrados creen moderno. Y no ironice sobre la erudición, doña, porque sin ella núnca sabríamos tanto como hay que saber. (Ya se ve que camino de incodicional, a que sí?

  3. Bienvenida por siempre, mi doña. Pero me jugaría algo importante con vós a que soy tan incondicional del Jefe como la primera. Sólo que padezco mal de celos y que mi reconocida paranoia se me rebosa a veces en palabras. Que no retiro.

  4. Curioso artículo, más curioso todavía el desinterés de los blogueros. Sigo este blog a diario desde que apareció y mellama la atención el capricho con que actúan sus participantes habituales, que además, constituyen un grupo más bien cohesionado y no demasiado grande. Cero que con ello contribuyen a desanimar al columnista que cualquier día podrá acabar hablando de política, como todos, de lo que todos, o al menos muchos, estamos ya hasta el colodrillo.

  5. Me parece haber leído la tercera entrega de “El biombo político”.No es porque se nos repita el Anfitrión sino por la utilización que siempre han hecho los que mandan de todo lo que sea capaz de influir en las masas y no cabe duda de que tanto las estafas masivas como los deportes de interés masivo influyen claramente en el comportamiento de los mandados.

    Los humanos somos animales gregarios por instinto y gregarias son también nuestras emociones que no solo se contagian sino que se realimentan llegando a modificar nuestro comportamiento casi en la misma medida que nuestros parientes los simios, hoy elevados a cuasi humanos con derechos superiores a los de los guardias civiles, según ellos.

    Los que mandan, dictadores o no, nos manejan esgrimiendo o inventando rivalidades y diferencias entre las que el fútbol es, por cierto, un sucedáneo bastante suave.

    Una amenaza exterior, real, aparente o inventada, tiene la virtud de agrupar incondicionalmente a toda la horda alrededor de su jefe y no pocas guerras han sido provocadas para soslayar conflictos internos o falta de carisma del líder.

    Hagan memoria sobre la situación de Bush ante su pueblo antes y después de las torres gemelas.

  6. Para el Sr. Mansueto:

    Agradezco, y supongo que los otros blogueros, su interés por la regularidad del blog y agradeceríamos aún más su colaboración aunque sea más o menos irregular.

    Este bloguero, jubilado, lleva una vida tan activa como irregular. Mi falta de obligaciones laborales está compensada y rebasada por sus relaciones sociales, familiares y aficiones diversas (no sé de donde sacaba antes el tiempo para trabajar 8 horas diarias), lo que hace que su participación en sea harto irregular y a veces anárquica.

    La mayoría de los blogueros somos simpatizantes en alto grado con JA, bien por su alto grado de imparcialidad, bien por su forma de exponer y razonar sus opiniones. Algunos blogueros tienen el grado de incondicionales, como doña Mendozina y doña Epi K que así lo han declarado ellas mismas (parece que le ha salido dos novias JA). También hay generalmente uno o dos blogueros hostiles como por ejemplo nuestros charnegos y alguno más, cuya permanencia, difícilmente explicable, suele animar el blog con controversias sistemáticamente discrepantes.

    Por último, Sr. Mansueto, los fines de semana modifican las rutinas y los horarios de la mayoría de las personas, bloguero incluidos.

    Le aseguro que JA no se desanimará por la sencilla razón de que es indesanimable.

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