Propone al peatón el “Gobierno del cambio” meter “una marcha” de responsabilidad para contener la cuarta ola. Pero muchos peatones, a la vista de lo que está ocurriendo un día sí y otro también, piensan que lo que viene haciendo falta no es más que una razonable disciplina cívica. No hay más que considerar que, solamente en Sevilla, la autoridad (¿) se ha visto forzada a levantar durante la Semana Santa casi ochocientas denuncias a otros tantos infractores de las normas antipandémicas. La escena del desalojo de un fiestorro en plena madrugada va siendo ya habitual en el telediario, lo que cuestiona gravemente el recurso tópico al autocontrol que prodigan los poderes públicos. Para “marcha”, Presidente, la que lleva esa tropa noctámbula tan blandamente tratada a causa del canguelo electoral.

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