Es posible que Griñán haya tenido algo que ver en el frenazo de su portavoz, quien acaba de dar marcha atrás y ha dicho digo donde dijo Diego por considerar que su grave injuria al obispo de Córdoba no era más que una “metáfora desafortunada”, y es verdad que lo era. El portavoz dice, con razón, que es bueno corregir errores pero añade que lo hace “para que los árboles no impidan ver el bosque” ya que, a su juicio, había que abrir (¡) un debate en torno a la “ideología de género”. ¿Otro? ¿Acaso no hemos ido ya bastante lejos en esta demagógica materia? ¿O será que se estima conveniente reconsiderar esa injusta ley vigente que apenas ha servido para nada práctico pero con la que se puede lapidar a un juez? Hace bien en dar marcha atrás. Un portavoz no puede ser un bocazas ni para hacer méritos.

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