Crece la inquietud –yo diría que más bien la impaciencia—de unos y otros en el zoco político. Incluido el PSOE, que está en cuadro y convaleciente, parecería que a todos ellos los tienta dar el sartenazo y convocar elecciones, aunque más, desde luego, al segmento de vocación bipartidista, ya que la ocasión no pinta bien para los minoritarios ni para el veleidoso neocentrismo. Cuestión delicada, sin duda, para el “Gobierno del cambio” al que, a pesar de todo, tratan de embarcar en la aventura tanto desde VOX como desde su propio puente de mando. Ni la tarea de recuperación económica ni la terquedad de la pandemia parecen justificar, en cualquier caso, unos riesgos que se sabe cuándo empiezan pero no cómo acaban.

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