Me entretengo en la distancia, a través del ignominioso canal internacional de TVE, con la charleta que Quintero mantiene con la ministra de Cultura, uno de esos personajes públicos que consiguen hacer buena su propia caricatura en cuanto entreabren los labios. En un momento dado el mítico entrevistador –de paso que planteaba incómodas preguntas sobre el chantaje de De Juana Chaos para que la ministra rematara a puerta vacía– ha dejado caer al desgaire, como quien no quiere la cosa, una mención de Nicolás Maquiavelo, y la ministra, sin pensárselo dos veces, ha embrazado la adarga y empuñado el lanzón dispuesta defender a aquel bendito a quien, según ella, le habría “caído en lo alto un marrón” (sic) de no te menees sin haberlo comido ni bebido.¡A ella se lo van de decir, vamos, con la de veces que ha debido explicarle a sus alumnos, antes de subir a los cielos, ese tema maldito de la doctrina, para poner en su sitio las cosas tantos siglos descolocadas! Maquiavelo era un bendito, un espíritu claro que si aconsejó al Príncipe lo que le aconsejó o dejó escritas en sus “Décadas a Livio” lo que tuvo a bien dejar, no fue más que guiado por la estrella cegadora de un humanismo que tenía muy clara la superioridad neta del poder sobre cualquier otra virtud, cosa que, por cierto, no era propiamente un descubrimiento suyo sino una amañada sobreúsa del maestro Tácito, como bien sabían tanto los criptomaquiavelistas barrocos como la propia Inquisición. ¡Pobre Maquievalo! Me he llegado hasta la galería Doria-Pamphili a echarle un vistazo al retrato velazqueño del temible Inocencio X –aquel que rechazó sin contemplaciones el retratado con la célebre frase de “Troppo vero, troppo vero”– pero esta vez no para ver al papa sino para encararme, una vez más, con ese Maquiavelo pintado por Cristofano Dell’Altissimo cuyo inequívoco perfil le pondría difícil su defensa a la ministra más pintada. Y lo dicho: o la Calvo se ha informado sobre Maquiavelo en ‘Wikipedia’ o está embarcada en una tarea de rescate de la “razón de Estado” para la que se le han quedado chicas las clásicas minervas desde Bodino hasta Fraga. No me quejo: si no llego a encender la tele no me pasa esto.

xxxxx

Está bien que se aireen estos viejos equívocos en la tele, aunque sea a título de inventario, y mejor aún que una ministra le plante cara a la vieja tradición dispuesta a quitarle el sambenito al sabio que supo hacer un fin legítimo del interés simple o compuesto y del nefando cinismo una virtud insuperable. De hecho, la vida demuestra que no hay política posible fuera del paradigma de Maquiavelo y la verdad es que muy poco despierta sería la ministra Calvo si no se hubiera caído de ese guindo que menean como virtuosos a su vera muchos que dejarían al pobre florentino a la altura del betún. Quintero tira con bala, qué duda cabe, aunque con la otra mano vierta sobre la herida el bálsamo de Fierabrás, y el público se lleva la impresión de haber asistido a una batalla cruenta –que es de lo que se trata– cuando en el peor de los casos le han ofrecido una naumaquia como las que los trasabuelos Borbones ofrecían a la plebe babieca en el estanque del Buen Retiro. Pero no se me cae de la cabeza el retrato de la Pamphili, aquel perfil temible dibujado bajo la boina negra, la boca fruncida en un gesto inequívoco de maquiavélica determinación, como no podría ser de otra manera. ¿De dónde se habrán sacado los críticos el tizón para emborronar ese retrato exacto, minucioso, esa boca fruncida con energía y esa implacable mirada? Pues no tengo idea, para qué decirles otra cosa, dando por supuesto que lo probable, como sugiere el tono de la ministra, es que la mayoría hable de oídas y sin haber ojeado siquiera la confidencia del ‘Google’. Eso sí, después de Calvo ya no será desacato decir que ZP o Rubalcaba son dos Maquiavelos redomados. Tarde o temprano, el guionista de Quintero tenía que cortar dos orejas.

16 Comentarios

  1. Hacía días queno entraba en el blog y me encuentro con que son las 18.00 h. y no hay ningún comentario escrito.
    ¿ Es que se ha organizado un boicot al profe ?
    Estoy en Aguilas y no entiendo que puede haber pasado.

    ¿Y si el moderno Maquiavelo fuera el adolescente ZP ? querido JaGm ?

  2. Bienhallado, viajero, que la “lux romana” nos lo devuelva renovado y listo para el combate cultiral.
    También yo ví y escuché a la misnutrra. ¿Y quiere creer isted que me acordé de su astucia crítica y lamenté su ausencia? Me ha divertido ver que no descnasa ni de viaje, y una barbaridad la guasa que se ha gastado con lo del “marrón en lo alto” que padecería don Niccolo según la egabrense. Divertido el comentario, justo en su apreciación, merecido el varapalo a ella y a él, que por cierto, me entero de que ha dimitido. En fin, bienvenido a este infierno desde el que dejó atrás.

  3. Impacientes hemos esperado la reapertura del blog, que imagino que hoy no han visto muchos por la rutina de los días pasados. Creo que no hubo avería ni reajustes, sino que el anfitrión no gusta de dejar la casa abierta mientras está fuera. Y es natural. Sus crónicas desde Roma a algunos, al menos, nos han compesado.

  4. Valoro más la crítica y la ironía porque conozco su antigua relación y amistad con Quintero, ya que ello demuestra que aún quedan críticos que no se casan con nadie.
    La “sesión” quinteriana, la última, fue un desastre, según dicen: poco menos de un 7 por ciento. De manera que la dimisión parace una huída más que otra cosa. Pero a lo nuestro: muy bien ese toque a la ignorante moinistra/catedrática que nos sale con esa infantil defensa (tan populacheramente expresada, además) de un personaje como Maquiavelo, evidentemente basada en la ignorancia de sus textos como insinúa esa divertida alusión a Wikipedia…

  5. Grata sorpresa, bienvenido.
    Es curioso que una cita como ésta del blog pueda significar tanto para algunos de sus habituales, que encontramos en ella mucho más que un entretenimiento.
    Lo de Maquiavelo confirma que estamos en manos de cuatro chuflas. Gracias por su entereza al decir las cosas como son, sin encarnizamiento pero con una guasa demoledora.

  6. Agradecido, claro varón, por esta descubierta que hace para denunciar el disparate cultural que estamos viviendo. No sé por qué Quintero se mete en esos berengenales, seguramente desconocidos para él…. ¡¡¡y para la ministra de Cultura!!! Esa señora se merece muchas bromas, pero el palito que le da usía me parece que tiene en el fondo cierta amargura por el hecho de que nos puedan representar personajes medio pelo cultural como los criticados.

  7. 21:02
    Ningún boicot como puede ver, querido Abate, solamente llevamos diez o doce días sin que funcione el blog y eso ha debido enfriar a la concurrencia.

    Yo, por mi parte, no tengo nada que decir porque tuve la suerte de no ver la entrevista a nuestra lamentable ministra.

    Tampoco nada sobre Maquiavelo, a quien ya defendí en una ocasión y me cayó de todo, aunque hoy ja me da la razón porque comparado con los nuestros de hoy, don Maquievelo podría ser Santo Maquiavelo.

    También nuestros maquiavelos confunden la razón de estado con la razón de partido, o peor, larazón de estado por la razón de ZP.

  8. Defender el maquivelismo (dese por saludado, jefe, con perdón) o es ignorancia o es impertinencia. O tal vez ambas cosas, como sugiere esta ministra de juguete que se ha inevntado ZP y celebran tanto los titiriteros del cienma a los que mantiene a mesa y mantel con cargo a nuestros impuestos. Yo no ví esa cosa, pero me imagino la escena y me divierte que, desde Roma, el incansable jagm, estuviera vigilante para poder darle esta réplica justa. Que la haga extensiva, como la hace con tacto, a su amigo Quintero (me aseguran que lo es desde hace mucho), le honra más aún.

  9. La ministra o Quintero, Quintero o la ministra: esa es la España que pita, jefe, qué le vamos a hacer los curritos de a pie, aparte de pagar religiosamente nuestras contribuciones a Hacienda. El comentario de la señora, ridículo y, como ella acostumbra, fingidamente “modelno” y juvenil. Los que enseñamos, aunque no sea directamente esa materia, no tenemos derecho a deslizar ideas estúpidas como ésa de que Maquiavelo es un autor malinterpretado o deformado. Quien desinforma son los que hablan de él sin saber de qué hablan. GM hace muy bien en decirlo con dureza: que se miren Googel por lo menos, sobre todo una ministra de Cultura y uno que se las da de interesadísimo en una Cultura que ignora comno demuestra a cada paso.

  10. Jefe, se le escapó la mejor, que fue lo que Quintero le dijo al cardenal de Sevilla (aparte de siuplicarle entre bromas que le proprocione una entrevista con el Papa): “BocatO de cardinale”, dijo el cuitado y no es la primera vez que se lo escucho. Un país con una estrella semejante y una minsitra como ésa puede echarse a dormir porque lo mismo le van a dar si se levanta.

  11. Hay en este blog algún especialista en Maquiavelo, como bien sabe don jagm. Supongo que no estará de humor ni siquiera para darle un revés a esa cómica ministra que seguro que toma por auténticos los comentarios apócrifos que Napoléon le puso a El Príncipe. Si es que ha leído éste, que lo dudo.

  12. Divertidísima crítica, justo trallazo. No tienen ni idea y se demuestra lo que usted dice tantas veces: que la tv puede un instrumento pedagógico inigualable pero también una auténtica trituradora. Una versión caprichosa de Maquiavelo es un ejemplo de ello. La ministra olvida que Hitle o Satalin tivieron que estar plenamente de acuerdo con aquel diplomático florentino que, como no se le escapa a ja, bebió mucho en Tácito. Pero ¿no estaremos perdiendo el tiempo con esta señora insignificante y su compleciente entrevistador?

  13. Vaya, me alegro quee nuestro anfitrión haya regresado sano y salvo a casa. Bienvenido y gracias por esasgraciosas crónicas desde la ciudad eterna. Sin embargo, tengo que confesar que eché de menos los intercambios blogueros.

  14. Después del segundo toque a misa, me asomo -pura inercia después de su cartujano silencio- al blog, y loado sea el Altísimo, furula. Congratulations, Jefe y wellcome.

    En una hojilla volandera de la competencia veo que un guasa le llama -a la egabrense- Mimi. No Mimí, que sería lo propio, sino Mimi. Más adelante descubro que es el diminutivillo de “Mi ministra”. Esta muchachita, divor de quien todos sabemos, sería una excelente oficiala de peluquería, incluso una apañadita profe de inglés o de sociales en la ESO, que tan bien le cuadra. ¿Cómo, cuándo y porqué subió hasta la tarima del doctorado, se encaramó al gobiernillo chavesiano -bueno, esto es más explicable- y el del escudo del Barça, que es menos tonto de lo que parece, la montó en el Ave para que amparara a Mr. Bean, junto a ese dechado de mansedumbre y cordialidad que responde a ‘la Maleni’?

    Se cuenta la anécdota de que, concluida su inmarcesible hazaña de inaugurar el museo malagueño, ante una foto del pintor francés-catalán, le espetó en la soledad: ‘Ay, Pablo, qué jartita me tienes…’ ¿Y a nosotros, qué?

    Otra vez wellcome, Maestro. Y mi casto beso entre tocas a todos los cobloggeros.

  15. 19:56
    Parece que el blog ha dado un salto atrás (bloggus interrumptus), llevándose por delante el comentario de nuestro Sr. Cura y alguno más.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.