Mano de santo

Mano de santo o mano diabólica –decida cada cual–, la prescripción está resultando el comodín de muchos en la timba de la corrupción. Un nuevo caso hemos visto este fin de semana y Dios dirá cuántos veremos de aquí a que la granada del “caso ERE” sea, por fin, engullida en lo fundamental, grano a grano,por el agujero negro procesal, en vista de que hay jueces, al parecer, que no consultan el reloj sino cuando ya han sonado las últimas campanadas. ¡Y nadie tiene responsabilidad cuando por ese agujero se escapan los millones públicos, por supuesto, y menos que nadie quienes tendrían la obligación de controlar el tiempo judicial! Dentro de nuestros Juzgados, la prescripción se ha convertido en bálsamo de Fierabrás en mano de nuestros cervantinos ropones.

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