A buenas horas mangas verdes. El adagio puede aplicarse a la Junta esta vez porque es, más o menos, lo mismo que le ha dicho el Tribunal Supremo ante su amenaza de recurrir a los tribunales para detener el proyecto del gas en Doñana. Recuérdese el silencio mantenido durante años por el gobiernillo regional, mientras desde todos los azimuts le llegaban protestas y reclamaciones para que lo parara, con todo un ex-presidente González bendiciendo la operación y todo un premio Principe de Asturias, Ginés Morata, dimitiendo harto de ambigüedades. Ocurren estas cosas por anteponer el interés político coyuntural al que aconseja el sentido común y por girar luego en redondo forzados por nuevos intereses políticos. No son extraños, en todo caso, estos vaivenes teniendo en cuenta la escasa entidad de los consejeros de Medio Ambiente que llevamos sufridos.

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