Que Andalucía carezca de un «plan de desarrollo» tras casi cuatro decenios de «régimen» es lo de menos para la Junta, ese «gran hermano» gastoso que ahora acaba de inventar lo inimaginable: enriquecer a la región, no industrializándola o mejorando si cabe su agricultura, sino abriendo sus caminos rurales al turismo naturalista. Y no se rían, porque las primeras estimaciones cifran ¡»en cien millones de turistas europeos»! los que vendrán a recorrer extasiados nuestras veredas atraídos por la flauta de Hamelin. ¿Ven como tanta queja por nuestra postración apenas tenía sentido? ¡Que inventen ellos! Nosotros tenemos bastantes con poner a pasear al personal.

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