Mañana sale la sentencia más porfiada de la crónica autonómica: la de los ERE. Tras nueve años largos de dimes y diretes, desmentidos y evidencias, es probable que no convenza a todos pero, para bien y para mal, la verdad es que ya era hora. Dos Presidentes y una legión de gerifaltes del “régimen” en el banquillo es, sin duda posible, una imagen tan infamante como demoledora, y su desvelamiento hará crujir la conciencia pública demediada entre los que querrían el bálsamo y quienes aguardan el castigo. Pero, aparte de ello, justificaría una condena severa  de aquel “régimen” una moción de censura contra el actual Gobierno de la nación como en su día justificó la condena del rival la del “caso Gürtel”? ¿O confirmaría al “régimen” una sanción venial? Lo único seguro es que, en última instancia, será a la propia Justicia a quien esa sentencia absuelva o condene.

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