No dudo de que el propósito de Rajoy de sancionar en el futuro a los despilfarradores, y no sólo a los “que metan la mano” sino también a aquellos que “dejen facturas en los cajones” para que las encuentre el sucesor y las pague el maestro armero, debe de haber sorprendido a la mayoría contribuyente. “No se pueden dejar facturas en los cajones sin que nadie responda por ellas”, ha proclamado el líder conservata, descubriendo a la masa ignara que hasta ahora, al parecer, eso de pasarse por el arco la deuda contraída habría sido lícito; y añade que, cuando él gobierne, “nadie podrá gastar sin el respaldo presupuestario”, lo que parece sugerir que, hasta ahora, sí se podía, cosas ambas bien contrarias a las que nos ensañaban en tiempos a quienes aspirábamos a ingresar en la Administración por el ojo de aguja de las oposiciones. Quienes acaban de llegar al poder municipal y autonómico no saben qué hacer con la deuda heredada ni cómo acometer la tarea de hacerle frente dentro de la ley, sobre todo si el propio Gobierno les niega todo tipo de ayuda, y por eso ha podido hasta parecerles normal el anuncio de que, en adelante –sólo en adelante claro está– los despilfarradores y tramposos pagarán sus culpas, aunque no en la cárcel como ha solicitado, con tan buen criterio, la Defensora del Pueblo. Rajoy, como Salomón, sueña con una clase política honrada y prestigiosa –¡ahí es nada!—pero no sé si se percata de que al anunciar sus imprescindibles medidas pone en evidencia que la gestión pública ha estado hasta el momento exenta de normas tan elementales que hacían inevitable no sólo el despilfarro sino la corrupción.

En Baena se ha probado que los mandamases municipales pagaban con la visa pública los gastos ocasionados en algún puticlub marbellí, en Valverde del Camino se ha impedido con uñas y dientes investigar si el pago de una mariscada que se zamparon varios ediles con sus señoras las pagó un industrial con una factura falsa, en Sevilla esas facturas falsas echaban la pata a las obras pagadas aunque inexistentes. ¡Mira que decidir, con la que está cayendo, que la ocultación de facturas ha de ser sancionada o que gastar sin presupuesto contraviene el más elemental sentido común! La inmensa mayoría ciudadana debe de estar tentándose la ropa, trémula al descubrir lo tontos que hemos venido siendo y hasta qué punto la “omertá” entre los partidos ha funcionado como en reloj contando con la general ignorancia de la norma. Porque ahora resulta que el saqueo padecido era lícito, los presupuestos papel mojado e inobjetable la ruina. A los españoles la enhorabuena, incluso cuando nos llega, suele llegarnos tarde.

10 Comentarios

  1. Veo que usted no sa casa con nadie. O sea que le van a caer palos por los dos lados. ¿No tiene usted cabeza, hombre, para comprender que aquí hay que tomar partido si se está en la vida pública? Gracias, por lo que a mí respecta. La mayoría de sus compañeros son gente de la mamporra.

  2. Tirios y troyanos, todos iguales. Filesa-Gürtel, esto y lo otro. No se haga ilusiones, aunque el cambio sea imprescindible…

  3. Extrala propuesta en alguien que ha sido Vicepresidente del Gobierno y ministro de dos carteras. LLeva usted razón: esta gente dice cosas inverosímiles.

  4. Yo doy mi nombre, para decir que admiro a quienes lo mismo critican a izuqireda que a derecha, según su leal saber y entender. ¿Haría unm artículo como ésta alguno de los hinchas del PSOE, explícitos o tapadillos? Creo que no, con franqueza, y por eso celebro encontrarlo hoy en el Mundo, un periódico que DE VERDAD es plural e independiente.

  5. Es como decir “si llego al Gobierno castigaré a los ladrones”. Hay cosas que echan el alma a los pies, aunque alguyien ha dicho por ahí, creo que con toda la razón, que el cambio es imprescindible. Fíjense en que los “casos” no se acaban ni en precampaña: miren hacia Ronda.

  6. En la normativa actual hay recursos suficientes para sancionar esas conductas. Otra cosa será que se tipifiquen de manera expresa. No debemos reclamar nuevas leyes vada vez que un problema aprieta. Más conviene aplicar antes las ya existentes, que suelen ser, salvo excepciones, las mismas desde los romanos.

  7. De acuerdo con don Ropón: todo esto ya lo contempla la ley y no más hace falta que alguien denuncie el hecho y que algún juez con valor las condene . Aplicando la ley, simplemente.

  8. ¿Vieron alguna vez a un perro morderse a sí mismo? No tomen la imagen en sentido literal, pero no la retiro.

  9. Es una cosa muy extraña en Rajoy, registrador de la propiedad, ministro y vicepresidente del Gobierno, pero yo he leído lo mismo que critica jagm con toda la razón del mundo. Estamos viviendo una cultura que ante todo problema demanda una ley nueva. Es el mejor truco que se ha inventado, como se comprobó ya cuando Juan Guerra y su enmano.

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