Gran jaleo a costa del cambio de rótulo en una calle sevillana, la del General Merry que en adelante se llamará de Pilar Bardem. Un fascista por una roja, así, manita a manita, no más que para perpetuar el gesto cainita de las “dos Españas”. Con el agravante de la mala memoria. Porque ese General Merry que ahora apean de la calle no es quien parece que cree todo el mundo – es decir, el capitán general Merry Gordon–, sino su padre, el general de brigada Francisco Merry Ponce de León, como puede comprobar cualquiera, incluso un concejal o un memorioso, en el municipal “Diccionario Histórico de las Calles de Sevilla”. Una confusión generalizada que da una idea de la precariedad de estas memorias banderizas.

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