En la última “Charla de El Mundo” sevillana, Ramón Tamames, genio y figura, ha desgranado en público unas pocas ideas interesantes sobre la naturaleza de la crisis y cuanto a la crisis rodea. Para empezar, sostiene el economista que los ciclos económicos, estos vaivenes que nos llevan y traen como panderos de brujas sin que nadie nos diga cómo escapar de sus efectos o prevernirlos, que sería lo bueno, no son coyunturas sobrevenidas como a contracorriente de la lógica del Sistema sino todo lo contrario, a saber mecanismos de ajuste que forman parte de éste y que sus agentes aprovechan para reencajar ese puzle que tiende a desencajarse por su propia índole. Nada puede evitar que haya crisis en un sistema de mercado pero tampoco, como hoy sabemos bien, en un mundo económico socializado, como evidenció en su día el impacto de la llamada crisis del petróleo sobre la Unión Soviética y China y, por otra parte, ya había entrevisto Schumpeter adelantándose a los acontecimientos. Tamames cree que quien manda es el dinero –de “big money”, por supuesto—y que en ese juego que el dinero desencadena tarde o temprano pérdidas y ganancias que precisan para reajustar el mecanismo de una especie de síncope tras el que renacer pujantes para emprender una nueva etapa de la eterna aventura, y conste que cuando Tamames habla de ese juego del dinero incluye en sus reglas y manejos la propia especulación que vendría ser de hecho, dice él sin cortarse un pelo, ni más ni menos que el alcaloide del mercado. La metáfora bíblica de las vacas gordas y las vacas flacas es acaso la primicia de una teoría de la crisis que el hombre no quiso oír nunca a pesar del consejo de José. Parece que fue ayer cuando todavía escuchábamos sorprendidos la ilusión de la “new age”, esa suerte de reino feliz de los tiempos finales engastado como una gema por el mitógrafo moderno en el palimpsesto de la credulidad. Antier se anunciaba un planeta riente en crecimiento continuo como hoy se empieza a difundir la imagen de una sociedad retranqueada en la que la histéresis de precios y costes, pero también de empleo, nos permite pocas esperanzas.

 

Por otra parte se nos dice que el mundo en su conjunto está superando ya la crisis que a nosotros nos abruma y que incluso los países en vías de desarrollo crecen a un ritmo acelerado en un mundo que, eso sí, está repintando el planisferio para resaltar la aurora de aquellos países con los que no contábamos, en adelante compañeros de las potencias tradicionales. ¡Para fórmula econométrica el refrán que asegura que la ambición rompe el saco! Pero hay algo más y es que este mundo cambia a un ritmo que se las pela. Tamames no me dice ni que sí ni que no pero sonríe mientras garrapatea en su última propuesta. La titula nada menos que “Tractatus Logicus Economicus”. Supongo que el que sonreirá desde el limbo será Wittgenstein.

9 Comentarios

  1. Los economistas son los brujos del sistema, como los sociólogos, y pueden decir lo mismo blanco que negro. Hay en lo expuesto, sin embargo, mucha lógica, sobre todo en la suposición de que Wittgenstein habrá sonreido al conocer la ocurrencia de este viejo nómada.

  2. Eso que usted saca, señor profesor, ya lo dijo Andreski hace mucho tiempo, y me erxtraña que no lo recuerde porque gm lo ha citado aquí bastante entre otras razones a lo mejor porque él mismo publicaba en Taurus como el otro. Por lo que se refiere a la columna, no me fío de Tamames pero si lo que dijo es lo comentado estoy de acuerdo con él, por una vez.

  3. He leído el Tractatus que por lo que sé basó la charla referida y encuentro en él muchas cosas interesantes. Tamames será un palimpsesto (?) como dice Claramundi pero tiene un bagage vastísimo y una imagnicación económica para echarle de comer aparte. Ay, si violvieran los Pactos de la Moncloa. ¡Tendrián que volverle a llamara con entonces!

  4. Creo que pendientes del bosque nadie se ha parado, creo, repito, a desmenuzar la orografía del árbol que tenemos delante.

    O sea, la primera frase tras el punto y aparte. “… que el mundo en su conjunto está superando ya la crisis que a nosotros nos abruma … Algo debe ir muy a contrapie del Pirineo abajo, cuando otros ya han dado la patada en el fondo y bucean buscando la superficie, mientras por aquí nos andamos preguntando cuándo dejaremos de descender. glu glu

  5. ¿Wittgenstein desde el limbo? ¿Pero no había sido desmantelado por los dos últimos papas a pachas?

    Lo que parece que no explicó el profesor Tamames es que la crisis en España habría podido ser hasta leve si el papanata que nos gobierna hubiera exigido a la Banca que el dinero que les dio lo hubieran empleado, al menos, en no cortar radicalmente el crédito en lugar de emplearlo en comprar bancos extranjeros a precios de saldo.
    Tampoco explicó, creo yo, que los ocho mil millones que dio a los ayuntamientos para “El Plan E” se los hubiera dado para pagar sus deudas con los miles de autónomos que se han visto en la ruina.

    A mi parecer, los grandes enemigos de nuestro planeta son los economistas y los políticos.

  6. La hipótesis de la “crisis necesaria” no es nueva, como se sabe bien, pero es de lo más sugestiva e irritante porque apunta a un Sistema desalmado que crece al precio que sea. De su autenticidad da idea el número creciente de economistas y gentes que no lo son, que afirman que “de toda crisis se sale”. Por mi parte `pienso siempre que quién aplicó por vez primera ese concepto a estos avatanres de la economía supo lo hizo porque también es de sobra sabido que crisis no significa otra cosa que “proceso”.

  7. Yo creo que para saber lo que es la crisis hay un procedimiento mejor que consultar a los sabios y es rascarse los bolsillos. Tengo entendido que el tema del prof. Tamames era la duración de la crisis y en eso sí que estoy interesado como supongo que lo están ustedes. Interesado y seguro de que no habrá dado una respuesta concreta sino una evasión, ¿me equivoco?

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