Hoy día el machismo es una actitud muy castigada por la sociedad en general y por las organizaciones feministas que vivaquean en la nómina pública. Y sin embargo, cuando sale un rufián e insulta a una mujer del bando adversario, ni una de esas “boquitas pintadas” se abre para denunciar el hecho. ¿Cómo justificar el silencio del Instituto Andaluz de la Mujer, del Lobby Europeo de Mujeres y el de los propios responsables políticos ante la grosera descalificación que un tal Ferrera, de la Ejecutiva Provincial del PSOE de Huelva, ha lanzado impunemente contra la ministra de Trabajo? Pues de ninguna manera, aparte del fanatismo y la impunidad. Tenemos un feminismo de partido no un feminismo universal y encima lo pagamos con dinero de todos. De otra forma, ese miserable ya habría recibido lo que se merece.

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