IU no se cansa de decir que quiere luz y taquígrafos y que no apoyará nunca un edificio en ruinas. Ma no troppo… Antier mismo pudimos comprobar en el Parlamento que IU mantiene su estrategia de dejar la puerta entreabierta por si el PSOE precisa escapar de la quema, y eso fue lo que ocurrió en esta ocasión cuando, con peregrinos argumentos, defendió y evitó la imprescindible reprobación de los consejeros implicados en el caso de las prejubilaciones fraudulentas financiadas por la Junta. Una vela a Dios y otra al diablo, se llama eso. Una vela que, verosímilmente, no será sino una más en el previsible candelorio que se avecina.

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