La Junta presume de ejemplar tocante a claridades y transparencias, y hasta tiene un portal donde el ciudadano puede enterarse del dinero que gasta. Ah, pero “ma non troppo”, sin pasarse, como diríamos aquí. El último “apagón” de ese portal no permite al contribuyente conocer la factura que esos abogados de campanilla cobrarán por defender a los junteros enjuiciados por los ERE, extraña e inquietante medida que, sin duda, da que pensar. Lo que no se entiende es por qué –teniendo en cuenta que el socio Ciudadanos (C’s), por una vez, también reclama luz— esa Oposición unánime no consigue forzar en el Parlamento el secretismo del “gobiernillo”. Transparencias, las justas y precisas: ni una más. Eso es más o menos lo que parece pensar ese gran jurista que es el portavoz de doña Susana.

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