No ver, no oír, no hablar. Ante el amago subversivo de IU, los tres monos japoneses recuerdan a un Griñán que debe esperar a que su Ejecutiva Federal condene los asaltos a supermercados porque él no se atreve con un socio, IU, que tal vez no ha medido bien sus fuerzas en este desafío. La prensa extranjera nos retrata ya como retrataba a Grecia hace unos meses y nosotros aquí soportando la defensa de los delincuentes a los que se trata con guante de seda. Desde la propia Presidencia de la Junta, desde IU, desde el PCA se justifica el delito de pillaje como una virtud. Y Griñán calla timorato en un rincón a la espera de que alguien –la Justicia, por ejemplo—le saque las castañas del fuego. La Junta bicéfala se tambalea antes de lo que se podía esperar para esta legislatura seguramente breve.

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