La gestión del pasado “régimen” se atenía confiada a la imagen oriental de los tres monos místicos y a su lema célebre: “Ver, oír y callar”. Si se recibía un aviso de la Intervención, se guardaba en un cajón y santas Pascuas. Si la incomodidad la producía un informe de la asesoría jurídica, se abismaba en el nevero. Sólo era cuestión de esperar a que el eco mediático cesara o a que el tiempo, que nunca se detiene, borrara a su paso las responsabilidades con la escoba de la prescripción. El último episodio de la serie afecta a los dos sindicatos “de clase”, UGT y CCOO, ante cuyo presunto mangazo conjunto –7’4 millones, al parecer— doña Susana, como los monos, cerró los ojos, apretó la boca y tapó los oídos. ¡Tampoco era cosa de tirar piedras contra el propio tejado y los tiempos que corrían era de “casa común”! Todo tiene una explicación en esta vida.

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