Una vergüenza el caso de la residencia de ancianos de El Ejido ahora condenado por al Justicia a una multa –ciertamente benigna, insignificante dadas las circunstancias—por vejar a un pobre viejo enfermo de Alzheimer, atándolo con una sábana a una columna del comedor. Un solo caso de maltrato a nuestros mayores debería haber provocado una reacción disuasoria por parte de la Junta que nunca se produjo, pero tantos como llevamos mejor o peor conocidos no merecen otra cosa que la alarma de la sociedad ante este intolerable abuso. Quien controle administrativamente esos albergues ha de vigilar con eficacia. Esperar a que se descubran una por una semejantes iniquidades es una injusticia imperdonable.

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