Una de las cosas más curiosas de esta crisis que estamos viviendo es la docilidad con que los contribuyentes de los países desarrollados han asumido la decisión de sus Gobiernos de salvar al sistema financiero tras el crak de octubre de 2008. Quizá asustados por una hábil propaganda que remarcó con trazo negro el perfil de la tragedia generalizada –la imagen del “corralito” argentino fue un eficaz aviso para navegantes–, el ciudadano civilizado ha aceptado sin rechistar que esos Gobierno salvaran al sistema prácticamente quebrado haciéndose cargo de una inmensa deuda cuya factura, finalmente, iría a parar a los bolsillos privados. Unos se arruinan ganando más de la cuenta, en definitiva, y otros  asumen el coste de la operación con docilidad de siervos y sin preguntarse siquiera por qué el hombre de la calle, el trabajador que paga sus impuestos, ha de ser quien, sin comerlo ni beberlo, pague los platos rotos de la orgía financiera. Pero no en todos los casos. En Islandia, de momento, se celebra hoy mismo un referéndum popular en el que se prevé que un 75 por ciento de los consultados se oponga frontalmente a que el país indemnice a los clientes ingleses y belgas arruinados por la sobredimensionada banca islandesa Icesave, con el argumento de que no son ellos quienes deban pagar los platos rotos ya que no son ni legalmente responsables ni moralmente culpables de las torpezas o los abusos que haya podido cometer y sin duda ha cometido ese sistema financiero. Hay riesgos para Islandia en ese gesto de echar las patas por alto, pero hay que reconocer que no les falta su buena razón a quienes creen que, en el negocio económico, eso de que unos afanen las ganancias y otros pechen con las pérdidas es uno de los cuentos más eficaces que hayan surgido de la imaginación explotadora. Mañana sabremos quién gana y quién pierde en este pulso, pero ya desde hoy podemos saludar la buena lógica de  los resistentes.

 

Me cuento entre quienes no esperan de esta crisis ninguna moraleja importante. Saldremos de ella, como entramos, de puntillas y sin ruido, con los ricos más ricos todavía y los pobres resignados en el gesto indefenso del peatón frente a Leviatán. ¿O es que ustedes no han reparado en que los balances de los bancos, bien que lastimados en sus beneficios, han seguido siendo abrumadoramente triunfales? Nuestra banca compra hoy dinero al Estado al 1 por ciento y lo invierte en bonos del mismo para obtener un 3. ¿Hay arte o no hay arte? Nunca sabremos cuánto hemos pagado a escote cada españolito en este tocomocho, pero lo que hay que preguntar, como los islandeses, es por qué coños  lo hemos pagado.

5 Comentarios

  1. “Nuestra banca compra hoy dinero al Estado al 1 por ciento y lo invierte en bonos del mismo para obtener un 3.”, y mientras tanto cierra el crédito bruscamente a miles de empresas que lo necesitan para mantener su actividad.

  2. El sistema financiero había que salvarlo. Era como salvar el medio ambiente. El contribuyente ha pagado por seguir viviendo en un sistema que le suele parecer el mejor. Y que de hecho me parece a mí también que lo es. No hagamos demagogia.

  3. Esperemos a ver qué ocurre en ese referédumn. Y si ganan los NOES, a ver qué solución le da su Gobierno. Es interesante la iniciativa,. creo incluso que llevan razón los que resisten a pagar en su país a unos ahorradores extrajeros (es decir, especuladores: el ahorrador común no invierte en el extranjero…) por los daños causados por unos yuppies.

  4. Salvar el sistema financiero sí pero sin regalarle una millonada a los bancos que la han utilizado para el beneficio puro y duro de su negocio sin escrúpulos.

    En USA esas ayudas han sido publicadas y están anotadas en el debe de las entidades socorridas que, tarde o temprano, tendrán que devolverlas mientras que aquí se ha hecho todo de tapadillo y nuestros millonarios culpables se han hecho mucho más millonarios.

    En el país de los tontos el rico es rey.

  5. ¿Ypor qué había que salvarlo, don Joseba? ¿por qué es necesario salvar un sistema que empobrece al que trabaja, al que crea algo y enriquece al que no hace produce nada palpable? ¿Cómo se puede defender algo así?¿Cómo es posible que el dinero reinda más que el trabajo?
    Es totalmente inmoral, y absurdo.
    besos a todos.

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