Difícil van a tenerlo Ayuntamientos como el cuatripartito de Chiclana para recomponer el plato roto a conciencia por sus antecesores –miles de viviendas ilegales, no pocas salvadas ya por la prescripción– como no sea a través de un acuerdo con la Junta providente del estilo del que se ha tramado en Marbella con el nuevo PGOU. Pero de momento hay noticias difíciles de entender, como la constatación de que, en lo que va de año, el Registro haya anotado 250 obras nuevas y la Fiscalía gaditana haya debido poner pie en pared ante la posibilidad de que se hayan efectuado ya mil nuevas parcelaciones ilegales. ¿No tiene arreglo la corrupción, qué hace falta para meter en cintura a los especuladores, no hay Administración capaz de pararlos, ni siquiera la de Justicia? Asombra la fría indiferencia con que desde esas Administraciones se contempla el festín urbanístico tanto como el hecho mismo que la orgía continúe. Ningún Poder ha dado hasta ahora pruebas de determinación en este negocio que es, hoy por hoy, probablemente, la madre de todas las corrupciones.

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