No veo mascarillas en Londres. Ni por Kensington, ni por Picadilly, ni en Portobello o en Trafalgar Square, ni siquiera entre los turistas que aguardan el cambio de la guardia en Buckingham, digital en ristre. El fantasma del miedo tal como lo pintó Goya –si es que fue él quien lo pintó, que parece que tampoco–,  la enfermedad infantil de la especie que cumple ya milenios. ‘Éxodo’ nos cuenta cómo Aarón golpeó el suelo con su cayado y el inmenso polvo de Egipto se convirtió en piojos que saltaron, sin pensárselo, a hombres y bestias. Piojos, ranas, moscas, saltamontes, los animales han sido siempre instrumento de las plagas y éstas de la ira divina contra la insolencia de los hombres. La ratas en la Edad Media y hasta mucho después –¿quién no recuerda el cuadro de Camus o el cuento de Hamelin el flautista aparejado por los Grimm?–, pero en nuestra época, en los tiempos recientes, hemos tenido que vérnoslas con el fantasma de las vacas locas primero, y con el de las aves después, protagonistas unas y otras de pestes inquietantes que quizá no fueron para tanto. La mediatización de la sociedad, la información ubicua e instantánea es la que manda. ¿Quién se acuerda ya del susto de las dioxinas? Poca gente, porque hoy todo es urgente pero efímero, nada permanece más de un cierto tiempo en candelero porque ello negaría la esencia misma de la tiranía mediática, y hasta es posible que algunas de esas calamidades, reales o imaginarias, tengan que ver con la economía más de lo que pueda imaginarse de entrada. Esta crisis del porcino, sin ir más lejos: lo más interesante que he leído en ésta prensa no entra en la (imprescindible) información, en el mensaje profiláctico, sino en la sospecha de que su negra sombra pueda ralentizar el proceso de recuperación de la crisis más de lo razonable. Nada vende más que el miedo, y un miedo quita otro miedo, no sé si me explico.

 

El toque está, en todo caso, en la mentada mediatización. La red social Twitter, Google, la miriada de blogs, la Red en fin, se lleva el gato al agua estos días, hay quien dice que “desinformando” más que otra cosa. ¿No se dijo lo propio cuando las vacas o cuando la peste aviar hacían viajar al pasaje entero con mascarillas? Es posible que así sea porque aviados íbamos si de ministros del ramo como los que tenemos dependiera de verdad enfrentarse a una pandemia como la que se vislumbra. Internet, las mascarillas, todo eso sale del mismo magma dificilmente verificable de una información alarmista por necesidad que ya no necesita del sermón arrebatado del fraile dulcinita porque su propia inmensidad le basta y le sobra. Era más bonito, más cinematográfico, lo de Aarón bregando con los piojos y las ranas, pero esto es más efectivo. Algunos habrán echado ya sus cuentas bolsísticas, seguro, en espera de cortar su cupón.

16 Comentarios

  1. No puedo estar más de acuerdo con jagm: vaya usted a saber qué aprovechamiento poíitico se hará de la crisis de la gripe procina. Seguramente será utilizada como distracción.

  2. Bello e interesante enfoque. Las plagas siempre fueorn utilizadas por unos u otros. Ahora no será una excepción, es de suponer.

  3. Nada nuevo bajo el Sol.
    Las epidemias que diezmaban la población humana casi siempre tenían origen animal y muchas veces las de los animales tienen origen humano que nos devuelven, con frecuencia, corregidas y aumentadas.

    Como bien dice nuestro ja siempre hay quien se beneficia de ellas. Vean como se han disparado en bolsa las cotizaciones de los laboratorios que fabrican Tamiflu y similares.

  4. Acudo hoy y no puedo menos decir mi admiracion por la reflexion sobre el sabio de Hyde Park.Que bonita y que cierta. Que reflexion a la vez graciosa, sustanciosa, trayendonos de los antiguos el actualizado.
    Del trabajo solo dire que no comprendo porque tiene que estar renido con el placer y tambien que me parece normal que la gente trabeje mas tiempo, puesto que viven mas tiempo, pero que tienen que adaptar los puestos de trabajo como ya lo hacen en los paises del norte de Europa.
    En cuanto a las epidemias, desde luego la aviar me parecia mas peligrosa: alos pajaroa nadie les puede controlar y ningun territorio les puede ser vedado> los puercos se desplazan con menos rapidez.
    Besos a todos.

  5. Deus de Deo, Lumen de Lumine. Entre tanta sandez circulante, está bien que alguien mire con antiparras incoloras. Voy a ir de profetisa (luego tendrán todo el derecho del mundo a collejearme): tras pa gripe porcina, nuevos eventos no consuetudinarios invadirán nuestras rúas. Mientras los diarios, las radios y las televisoras abran sus informativos con el número de pendejos que mueren en Mxc por culpa de los chanchos, no tendrán que sustituirlo por otras nuevas más aterradoras.

    Ha muerto un bebé en USA, al parecer griposo. No encuentro información complementaria sobre si padecía de alguna cosa. Generalemtrne la gente no se muere de gripe sino de sus complicaciones: que si la neumonía, que si la descompensación cardíaca, que si un fallo en su tratamiento antitumoral.

    La experiencia, esa ciencia parda y obtusa, me dice que detrás de muchas de estas movidas hay siemprequien se hace de oro. (Una servidora hace años usaba con frecuencia anís estrellado que compraba en herbosristerías: desapareció casi de la noche a la mañana. Motivo: de ahí se obtenía el famoso Tamiflu. Una pasta gansa que se movió, una viruta curiosa y cuatro listillos que se pusieron las botas). Nihil novum sub sole, que dice mi bienamado don Eli.

    Baci per tutti.

  6. Preciosa evocación, desde el equívoco título, y excelente sugerencia sobre la utilidad política que una crisis sanitaria puede aportar a esta pandilla, todos los países incluidos. Es verdad que hubo una despropoción entre realidad y alarma en los casos anteriores, aunque también lo es que esta gente no necesigta una pandemia para encandilar al perdsonal pues le basta una Pantoja encarcelada de madrugá…

  7. Comentamos un grupo de amigos la columna y nos reímos de la agudeza con que introduce la duda sobre la utilización de la pendemia éste amigo nuestro. Ahora acabo de leer los comentarios y me parece excelente el de Scéptica, sin demerecer del de don Griyo. A doña Marthe quizá se le escape que el contagio de esta vgripe (como d ela mayoría) es autómnomo, quiero decirm que no depende del contacto o cercanía fñisdica del animal originario. Aparte de que cerdos hay hasta ya hasta en la despensa, ¿no creen, amigos blogueros?

  8. El problema es que miknimiar es tan temerario com o amplificar, en este tipo de cuestiones. Poca importancia se le dio al sida hasrta que se vio lo que provocaba. Pero ya ven que en Gran Bretaña son más flemáticos y no se aceleran porque desde los tabloides o desde las más serias instancias se provoque a la opinió. De todas maneras, querido anfitrión, a la vleta de la pérfida Albión póngase sin complejos la máscara en el avión, por si acaso. Estamos en manos de doña Trini, usted mismo lo ha dicho, y por ello es necesario defendernos solos.
    (Aguda la nota de Sceptika, cuyoi sentido clínico noté hace mucho tiempo).

  9. Me gusta el arranque histórico que maneja jagm, sus citas engarzadas con el hilo de oro de la astucia literaria, que no la da sólo la experiencia sino el “ángel”, como sabemos de sobra. Hoy nos trae otra de sus sugerencias o avisos contra la maniplaicón política de la actualidad, y hay que agardecrçerselo lamentando que su idea no llegue a tanta gente como andará temblando con las noticias continuas sobre la gripe dichosa. Ya pasará. Hasta lo de Faraón pasó. Y vendrán, como es naturfal, otros fantasmas a relevar a los pasadois. ja hace tienp que nos advierfte de estos trucos, no sé si como quien clama ne el desierto o con el eco que merece.

  10. Bueno, la gripe y el relato, por entregas, de su progreso puede servir de ayuda para que los medios de comunicación resuelvan su crisis. Ahora sólo queda que una oleada de consumo en plan carpe diem reactive la economía. Como se dice en la columna, un miedo mata a otro.

  11. No sé si è vero o ben trovato, pero no se ma había ocurrido: nada como el miedo paea distraer la atención, en especial si se trata de fantasmas. Lo prueba que se recurrre una y otra vez a ello, sin que quepa eludirlo al ciudadano, víictima importente de la inevitable alianza entre el Poder y los medios. Aparted e que imaginen si el Poder restara importancia una situación como la que provoca este comentario, y los medios le siguieran obedientes. ¿No provocaría una reacción de descon fianza de mucha gente? Cuiando las vacas locas conocía muchos que no dejaron de comer buenos filetones. Allá ellos, decíamos, com o diríamos ahora de quienes desecharan la advertencia de la autoridad y se acercara a los cerdos.

  12. Qué bonito marco para el tema! Sólo por esa perspectiva merece la pena leerle en muchas ocasiones. No nos regatee esas delicias, por favor, que ya su crítica es luego lo bastante implacable y dura, como debe ser en estas circunstancias. Pienso como usted: que se está usando la amenaza de pandemia con fines de distracción, lo que no quiere decir sino lo que queda dicho. Los laboratorios, de entrada, ya se están forrando en blosa, algunos de ellos al menos. Igual que en casos anteriores en que se forraron otros.

  13. ¿Ha dado en el clavo? Lo veremos, pero la teoría es sugestiva: el terror como señuelo contra la psicosis de crisis. Doña Scéptika lo ha ilustrado con su manera desgarrada, otros amigos han dicho cosas también interesantes y sensatas. No sé por qué me lo he tomado como un homenaje a Javier Ortiz en el día de su desaparición.

  14. Es interesante la idea de que en esta sociedad medial el Poder dispone de recursos fatales para distraer o engañar la pueblo, que es, si no yerro,la tesis de la columna de gm. Interrasnte también la de que la información ubicua e instantánea implica la precariedad de la noticia, cada día más urgida por la que viene tras ella. Bajo el espléndido marco eocadoir que ya se ha señalado, hay mucha carga crítica en estas líneas. Insisto como han hecho otros casineros: jagm hace pequeños ensayos en sus columnas. En cierto modo es como volver al viejo periodismo de los Ortega, Unamuno, Azorín, Pérez de Ayala y tantos otros abuelos, pero ya sin espacio ni tiempo, a toda pastilla, con los galgos de la memoria mordiéndonos los talones.
    (También yo admiraba a Javier Ortiz, aquien deseo la paz que aquí se negó a sí mismo).

  15. el miedo mas grande gana y esta es la manera posible de mitigar el efecto de la crisis que en estos dias ya se nota. un salduo Don Jose Antonio

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