Menos mal que ‘hijoputa’ no constituye insulto, según acaba de sentenciar un tribunal, porque si no habría que hacer algo con ese concejalillo de Valverde que ‘hijoputa’ ha llamado al fotógrafo de El Mundo, convencido de que iba a “cazarlo por lo de la mariscada”. Se ponen ciegos a costa del erario, recurren presuntamente al uso de una factura falsa, y encima, quieren pasar desapercibidos y sin dar explicaciones, cosa no poco lógica porque en ese indecente asunto no hay nada que explicar como no sea al fiscal. Lo que de todas maneras debe averiguarse es qué hay de verdad en que el Ayuntamiento de Valverde haya pagado a una marisquería con una factura de “Escayolas Antoñito”. Se comprende que ni los gourmets ni sus jefes (de Huelva, de Sevilla) quieran decir ni pío sobre el asunto.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.