Un caso estupendo de lío político es el organizado en Córdoba por los partidos –por todos los partidos (PSOE, PP e IU– a propósito de la construcción emprendida en Medina Azahara, es decir en un valioso terreno protegido, concretamente en una zona declarada por la Junta ‘Bien de Interés Cultural’ (BIC). Sobre el tema se ha dicho de todo, desde acusaciones de especulación que involucraban al inevitable “Sandokán” hasta proyectos de arreglo más o menos forzados, pasando por el criterio del propio  Chaves que propuso el derribo de las viviendas construidas y la correspondiente compensación a los perjudicados, y veía nada menos que prevaricación en relación con el plan especial propuesto. Pues bien, ya nadie protesta ni exige, todos callan como si el problema no existiera o como si el tiempo lo hubiera resuelto. ¿Por qué, a cambio de qué, cómo explicar ese cambio tan  radical de actitud? La política tiene su propia lógica, aunque hay quien prefiere decir que tiene su propia economía.

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