Poca sentencias he leído en mi vida tan demoledoras, tan descalificadoras incluso, como la que el TSJA le ha echado en lo alto a la altanera Junta de Griñán a propósito del chanchullo máximo de la integración de los “enchufados” de las empresas públicas. Dicen los jueces que la Junta permite un “acceso privilegiado” a esos trabajadores en perjuicio de los funcionarios genuinos, afirma que esa actitud implica una “flagrante vulneración de los derechos fundamentales” y remata la faena por derecho con una frase que debería hacer que hasta el más tosco se sintiera deslegitimado: “Más que de una huída del derecho administrativo se trata de un desprecio al Estado de Derecho”. ¿Seguirá diciendo la consejera que “se siente permanentemente avalada por los jueces”? Quién sabe, pero si insiste en ello, su actitud resultaría simplemente grotesca.

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