Lo último de la Fiscalía Anticorrupción ha sido proclamar que la Junta de Andalucía, mientras duró la instrucción del potage de Invercaria, “mantuvo un comportamiento más próximo al encubrimiento del posible delincuente y de obstrucción a la Justicia que el que se espera de la víctima de un delito”. Ahí queda eso. Y bien, ¿quiénes fueron los responsables de semejante tropelía? A las interesantes denuncias de los fiscales les está faltando una segunda parte esencial, a saber, el establecimiento de responsabilidades de los culpables, porque casi sería mejor no enterarse del saqueo padecido que imaginar a los saqueadores impunes. Tras cada robo hay una mano que debe ser conocida. No hay peor corrosivo que la delincuencia de guante blanco.

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