Dos noticias muy diferentes, pero que no dejan de conectar en el trasfondo psíquico, campan estos días por la actualidad. Se refiere una al acuerdo alcanzado por los responsables de la atribulada diócesis católica de Los Ángeles con las víctimas de abusos sexuales padecidos a manos de sacerdotes, monjes, profesores y otros empleados eclesiásticos que abusaron de su inocencia durante la minoría de edad, un asunto que colea desde hace cuarenta años, que ha provocado ya la dimisión de un cardenal encubridor y que, finalmente, va a resolverse por el sencillo procedimiento de apoquinar un millón de euros por barba a los abusados –500 millones para quinientas víctimas– a cambio de un cierre también definitivo del contencioso. La otra noticia viene de Libia y habla del perdón que podría ser concedido a las cinco enfermeras búlgaras y el médico palestino acusados de haber inoculado en 1998, de manera deliberada, a cuatrocientos niños el virus del Sida, todos los cuales han sido condenados a muerte y serán ejecutados a no ser que –tras haber solicitado formalmente clemencia los condenados salvando así futuras reclamaciones en el ámbito internacional– llegue puntual a las predispuestas familias afectadas la bonita suma de un millón de dólares por cada uno de los niños enfermos. Hasta madame Sarkozy, esa bella amazona que compite con evidente ventaja con la derrotada Ségolène Royal, ha debido trasladarse a Trípoli para presionar sobre aquella autocracia pero todo indica que el poderoso caballero que es ‘Don Dinero’ ha ganado también esta batalla: las familias trincarán el millón y callarán para siempre a cambio de que las otras víctimas –que ésas sí que lo son–, esto es, las enfermeras y el médico, se libren de la horca y recuperen la libertad tras ocho años de duras prisiones. En Los Ángeles o en Trípoli ha funcionado igual el clásico mecanismo de la compensación, por lo que tal vez el mundo civilizado deba felicitarse, pero no sin que una incierta nota de inquietud moral sobrevuele las conciencias. Todo –desde la salud de un niño hasta la inocencia perdida– tiene un precio en esta lonja desmoralizada.
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Se queda uno nota al enterarse de que algunos de los nuevos millonarios cobrará por la herida que recibió allá por los años 50 y aún por los 40, heridas que en la mayoría de los casos –que se sepa, y se sabría de ser cierto– no arrastra secuelas que no puedan solucionarse con una terapia elemental y un discreto apoyo químico. Como se queda uno de piedra ante el espectáculo de esa subasta celebrada al amparo de una Justicia que no tiene inconveniente en cebarse con unos cooperantes mundialmente apoyados mientras que parece dispuesta a echar pelillos a la mar en el momento –eso se especifica con claridad en el acuerdo– en que el dinero esté efectivamente, contante y sonante, en manos de sus perceptores. Los pedófilos quedarán, en consecuencia, en libertad de renovar, si es que les quedan ganas, sus míseras aventuras, y los presuntos inoculadores del Sida recuperarán una libertad desde la que nadie puede asegurar que no vuelvan a dañar fatalmente al prójimo. ¿Es eso justo, tiene el menor sentido cambiar responsabilidad por dinero, puede creerse que hay sujetos afectados por un abuso remoto casi medio siglo después, o habrá que concluir que estamos confirmando un sistema en el que la Justicia es negociable (siempre lo fue, en fin de cuentas) por grave que sea el delito y patente que pueda resultar el riesgo de reincidencia? En el ‘hall’ de nuestros hospitales proliferan ya aguilillas que ofrecen sus servicios jurídicos a las familias que se consideran sanitariamente perjudicadas y eso, aparte de los aguilillas, no es bueno para nadie. Como no puede serlo ceder ante la brutalidad de una autocracia como la de Gadaffi y rescatar penados como si fuéramos mercedarios de otro tiempo. Mala cosa es convertir en un principio el adagio antiguo de que los duelos con pan, son menos.

20 Comentarios

  1. ¿Secuelas?
    Cuando en ocasiones tengo que entrar en alguno de los servicios públicos que hay en las grandes superficies comerciales, me es imposible abrir la espita urinaria. Tengo que hacer cola y esperar para entrar en los “confesionarios”.
    ¡ Y menos mal que nunca llegaron a más!

  2. He de recordar que nunca tuve el más mínimo acoso durante mi estancia con los salesianos.
    El tema del celibato es un enorme esfuerzo que se le pide a sus componentes y que muchos son incapaces de padecer. ¡ Pués que no entren!
    Que hagan como Onan, y que se relajen.

  3. Seis años fui yo también alumno “Piae Salesianorum Societatis”, ya ve si compartimos cosas, mi don Juan. Pero a mí sí “me echaron mano”. Un cura, del que luego supe que lo había intentado con algunos, bastantes, otros. Mi espita urinaria, como usted tan originalmente dice, en contra de lo que esperaba el fulano, se redujo a su mínima expresión, debí poner una cara horrible, porque en seguida cesó el manoseo. Me levanté sin decir una palabra y salí corriendo de la habitación donde transcurría mi inocente charla con un ‘superior’ que me había mandado llamar, pensando yo en alguna cuestión de índole educativa. O de comportamiento, porque a veces me metía en más charcos de la cuenta.

    También pienso que en las instituciones cerradas donde solo conviven personas del mismo sexo, como cárceles, conventos, internados de cualquier tipo o los antiguos cuarteles, no es rara la desviación ‘afectiva’ -fíjense que utilizo un vocablo no peyorativo- que deviene en deseo físico y si es posible, bien por consenso mutuo o por abuso de autoridad en relación homosexual.

    No entro en la cuestión de fondo de si con dinero se pueden pagar según qué cosas. Desde luego con una justicia más ágil, más seria y más estricta, muchas veces la sangre no llegaría al río. Estoy pensando en la castración química y menudencias así. Y desde luego al bolsillo que no le queden ni pelusas.

    (Lo que ya no me ha gustado tanto es que el Anfi utilice el término ‘pedófilo’, que es el correcto y aceptado por el DRAE, porque da la impresión -al menos a mí- como de que huele mal. Preferiría ‘pederasta’ o el incorrecto ‘paidofilo’ que es el que suelo utilizar aunque Word me ponga la culebrina roja por debajo).

    No sé, si luego se prolongan los comments, me decidiré a relatar una anécdota personal muy curiosa.

  4. En el fondo,la Justicia tiende cada vez más a la compensación económica que a la condena punitiva.
    En la cultura anglosajona,todo lo que no sean delitos con resultado muerte,pueden ser objeto de negociación y acuerdo entre las partes,que desemboque en una cantidad pecuniaria,y …pelillos a la mar.

  5. “El baile de los indignos”
    Que hay inmoralidad y poca dignidad en la cosa pública española es sabido, pero ésto hace subir el listón:

    El pasado jueves en la sala de fiestas Florida Park de Madrid, para “celebrar” el fin del juicio del 11-M se reunieron abogados, fiscales y jueces para cenar conjuntamente, -según el Periódico de Cataluña-, organizado por la secretaría de la AN.
    No asistieron el presidente del tribunal Gómez Bermúdez que excusó su asistencia, Antonio García y Antonio Segura de la asociación de afectados por el terrorismo, Jose Mª de Pablo de la Asociación de ayuda a las víctimas del 11-M que preside Pilar Majóny Endi Zulueta defensor de Rabei Usmar “el egipcio”.

    Al terminar los postres el fiscal Carlos Bautista, y los dos magistrados se marcharon de la sala.
    Cubierto a 60 €, cena y el necrófilo baile.
    La fiscal Olga Sánchez pasó a una sala contigua para beber y bailar.
    Según cuentan algunos testigos bailaba sevillanas como una rociera almonteña.
    El resto desconozco como terminaron.

    Aquí la tiene recogida por el Diario de Córdoba:http://www.diariocordoba.com/noticias/noticia.asp?pkid=337343

  6. Si se entra a través de Google en Diario de Códoba, es díficil encontrar la noticia. Hay que buscar enter una madeja de ellas para tirar del hilo. He intentado colgar el “link” y éste no enlaza directamente. Si se efectúa una copia te lleva al resumen general y no a la noticia:
    http://www.diariocordoba.com/noticias/noticia.asp?pkid=337343
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    Dos jueces del 11-M celebran una cena con los abogados

    17/07/2007 M. S.

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    En una actitud inusual en la práctica judicial, dos de los tres jueces que deberán dictar sentencia por los atentados del 11-M, Alfonso Guevara y Fernando García Nicolás, celebraron el jueves pasado, en una sala de fiestas madrileña, una cena con los fiscales y abogados que intervinieron en la vista. El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, se excusó de asistir al encuentro.

    Los magistrados se marcharon tras la cena, a la que también acudieron periodistas que cubrieron el proceso. Pero varios asistentes, incluida la fiscal Olga Sánchez, pasaron a una pista de baile contigua, donde danzaron y tomaron copas hasta la madrugada. La fiscal se marcó un buen número de sevillanas, según participantes del sarao. Víctimas del 11-M consultadas por este diario expresaron su malestar, ya que, en su opinión, en torno a la matanza terrorista más grande de la historia de España “no debería haber nada que celebrar”.

    La cena fue organizada por la Secretaría de la Audiencia Nacional y se celebró en la sala de fiestas Florida Park, en el parque del Retiro, a razón de 60 euros por cubierto. El fiscal Carlos Bautista también se retiró tras los postres.

  7. Un grupo de ciudadanos de Zahara rechazamos el comentario que ayer apareció aquí contra la columna dedicada a la situación electoral de nuestro pueblo. En el se llamaba a jagm mentiroso, pero no hay más mentirosos que quienes aú n pretenden defender lo indefendible. Sr. goméz marín, si fuera posible debería reproducir aquí en el blog las papeletas en cuestión. Sería el mejor desmentido que podría darle al “enterado” de ayer, que imaginamos quien puede ser.

  8. Ecuanimidad otra vez, amigo ja, valor para decir la Verdad, que el evangelio de hace un par de días proclamaba que debe ser descubierta siempre. Que paguen lo que tengan que pagar esos delincuentes, pero lleva usted razón en que este “negocio” huele mal. En cuando a lo de Libia, mejor no hablar. Tampoco ver que lo acompañen en este enfoque muchos de sus compañeros. Debe de sentirse usted solo a veces, ¿me equivoco?

  9. Una cosa es el principio de compensación y otra, como bien disitngue jagm, el negocio. De acuerdo en todo con su apreciación y buen criterio.

  10. El negocio descarado en esta materia es equiparable al cinismo de la jerarquñia cómplice que oculta y protege a los curas pederastas, vaya la palabra para sarisfacer a fray pero. Pero ambas cosas son despreciables. Estoy en ello conforme con gm.

  11. Los “aguililllas” abogadetes de nuestros hospitales son una lacra, pero convengamos en que los fallos del sistema sanitario son tan patentes como justifican las continbuas sentencias que nos hacen pagar a todos lo que unos cuantos no saben hacer bien, es decir, el mal causado por unos pocos sea por begligencia o por lo que fuera.

  12. El mariconeo se ha ocultado, protegido, exculpado, etcétera, entre curas lo mismo que entre notarios, bomberos o militares. Cuando yo hice la mili recuerdo que viví historias increíbles en un cuartel donde todo el mundo era tan macho, y no se me olvida el arresto que se llevó un insensato que tuvo la ocurrencia de dar parte de un superior que abusaba de algún guripa. Me rebelan esos sacristanes de Roma o de Los Ángeles, pero reconozcamos que en todas las zahúrdas cuecen habas.

  13. Entiendo que está bien exigida la sanción a la Iglesias encubridora, pero no acabo de entender por qué la Iglesia va a ser responsable en todo caso de los pecados de sus ministros. ¿Lo es la Justicia de los que puedan cometer los jueces, lo es el Parlamento si le sale algún diputado maricón, que alguno le saldrá, no lo duden? Lo de Libia es distinto. Aquello es la tragicomedia de un régimen permitida por sus aliados actuales que son los mismos que lo bombardearon en tiempos.

  14. Nihil novum, vieja conseja. Suscribo la íltima opinión en refuerzo de la expuesta en la columna de jagm.

  15. Por lo que cuenta mi padre y escucho a nuestro señor anfi antes había más gays que ahora, entre los profes y la basca pero hoy hay más mariconeo entre ellos o dentro de la basca.

  16. No se tome a broma lo de las secuelas, señor Moreno, porque lo que dice gm es que no se traga que 40 años después haya un tío muy traumado por lo que le hiciera un curilla en su infancia. Esta columna plantea un doble tema muy serio, es lástima que vayamos a dilapidarla en comentarios superficiales.

  17. Sabes que eres mi ojito derecho, Zumbi, tron. Lo que tu padre o tu propia memoria histórica te cuenta es que antes, digamos que tras las dos guerras -nuestra guerrita y la de los dos bombazos a los japos- se estableció un orden occidental donde predominaba el puritanismo. Americano de origen, of course -basta ver el cine de los 40-50-60-.

    Aquí además en un régimen nacional católico, la reserva de occidente y todo eso, el homosexual en todas sus variantes, se veía obligado a ser un proscrito y, casi en consecuencia, un cazador siempre al acecho. No había más que ponerle un cepo y él se metía de patas. Se le aplicaba una ley muy estricta que no existía para el estraperlista, el explotador, el especulador, el negociante de influencias.

    Por otro lado, la sexualidad era un tabú, un secreto, un misterio. Todo había que hacerlo con nocturnidad y máximo ocultamiento. Y sabemos que nada estimula más el apetito que la prohibición. Los que tenían un status superior, notarios o coroneles, maestros o curas -estos dos últimos estamentos con mayor acceso a la infancia- no sólo abusaban sino que imponían el silencio, a través del miedo.

    En mi comment anterior hice referencia a los establecimientos cerrados para personas del mismo sexo. Por eso no entendía bien lo de los curas pederastas, cuando también tenían acceso a las sayas de algunas parroquianas. Bien lo sabían los aldeanos de Galicia -emigrantes, embarcados- que en cuanto llegaba cura nuevo le buscaban barragana fija para que no anduviera oliendo bajo otras faldas. Lo de los monaguillos se entiende porque alguno ya hubiera adquirido la tendencia en los años de seminario o porque hacía a pelo y a pluma.

    Ya hoy no voy a contar la anécdota que mencionaba. Pero sí, sí que deja secuela el asunto, mi don Juan. Es una edad en que sin conocer a Freud, hay muchas incógnitas y muchas dudas y los casos de abuso pueden abrir heridas que tardan en curar.

  18. Sobre lo de ayer: sr. gómez marin, usted está informado y bien informado sobre el lío de las papeletas de Zahara de la Sierra. Ese pseudónimo lo mismo da que sea de Pepi Calle que de Nieto, nombres que a ustedes no les dirán nada pero que en Zahara lo dicen todo. Mentirosos no los hay más grandes que quienes todavía pretenden engañarnos con lo ocurrido.

  19. ¿QUÉ PASA HOY MIÉRCOLES CON LA COLUMNA? mE PERMITO RECOMENDARLA A LOS BLOGUEROS POR HABERLA LEÍDO YA EN EL PERIÓDICO.

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