Tengo muchas veces la sensación de que estamos atravesando en España uno de los periodos más sujetos a la ocurrencia y a la improvisación. Abundan esas ocurrencias en la política, sobre todo, y curiosamente parece como si compartieran una lógica propia que, por descontado, no tiene nada de real. Los 400 euros, por ejemplo. He ahí una cifra que un día se le ocurrió a ZP rebajarnos en el IRPF y que ha hecho furor luego, como si el guarismo en sí sometiera a la razón seduciendo a Diestra y Siniestra hasta convertirse en un auténtico referente. Ahí tienen, si no, los 400 euros que también se inventaron –con toda la justicia del mundo—y ahora acaban de garantizarse mientras el paro no baje del 20 por ciento, que ya está bien, a los españoles sin empleo que carecen ya de toda cobertura social. Fíjense en que cuando un grupo de los llamados socialistas catalanes han dado el espectáculo de votar a favor de la independencia, las altas instancias del partido han recurrido a eso tan facilón de “pasar la página” e imponerles una sanción que, ni que decir tiene, será también de los 400 euros canónicos. O sea que es usted diputado de una comunidad española y vota la secesión de una región y lo único qua a su partido se le ocurre es arañarle la soldada en esa cantidad en la que parece residir el justo medio en tantas situaciones. O sea, que lo que se considera el máximo justo para mantener vivo a un ciudadano o para animarle la pajarilla al consumo puede ser, al mismo tiempo, el mínimo injusto y similiquitruqui para cerrar en falso lo que, dicho sea en términos estrictamente coloquiales, supone ni más ni menos que una fechoría de alta traición. Con 400 euros arregla esta panda lo que le echen, bien entendido que la vaina no va con ellos y sus graves emolumentos ni siquiera en casos extremos como el expuesto.

 

Es posible que algún día caigamos en la cuenta de que no hay más ciencia política que la que cabe en el capítulo de improvisaciones, dado que éstas, las ocurrencias tomadas a lo tonto modorro, pueden convertirse por la vía rápida en lo dicho, en un referente al que se le supone una lógica subyacente de la que por completo carece. Ésta de los 400 euros, mismamente, que ha servido ya lo mismo para un fregado que para un barrido, contribuyendo poco a la regeneración que nos urge y bastante a nuestra dramática situación. Los políticos no se rompen la cabeza. Con 400 euros a mano tienen chupada la tarea.

5 Comentarios

  1. Curioso el comentario para sostenernos en este día sábado tan triste en el que parece demostrado que “los otros” también mangan. ¿Qué va a ser de España, ese concpeto “discutido y discutible” según Zapatero, es que n o hay nadie honrado en casa?

  2. Comprendo el silencio general. Estanos en el peor momento de la historia reciente. Los irresponsables de los partidos anteponen sus uintereses al bien general. ¿Iremos al agua rodos? ¿Garzón tras esta maniobra? ¿Rubalcaba ejemplo moral y ético? ¿ESaremos perdidos sin remedio
    Coda: díganos algo doña Epi, hablen Ropón, Max, amigo Miller, Eleuterio, doña Clara y mdm Marthe…

  3. Tristemente hay que reconocer que la tesis de don ja es cierta La improvisación sustituye a la ciencia política. ¿Y cómo podría ser de otra manera dado el procedimnietno para reclutar a los dirigentes? Son momentos muy difíciles, yo dría que dramáticos. Observo aquí y fuera de aquí un deacimeinto general. Sursum corda!

  4. Leo hoy domingo este artículo de don José António y es que es terrible. Tengan ustedes en cuenta que yo estoy alejada fisicamente de España , y de que no tengo tele. Me netero muchas veces de lo que pasa a través de lo que leo aquí. Y lo que leo aquí es desolador. Sin embargo , como don Zas pienso que pientras hay vida hay esperanza. Lo que me desespera es el sufrimiento que todo ello habrá costado y lo fácil que era el haberlos evitado.
    Besos a todos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.