Si es verdad que por la calle la indiferencia ante la crisis es patente, en esta capital económica que es Milán, algo bien diferente trasciende en los periódicos y, en general, en los ámbitos públicos donde se decide (es un decir) la marcha de la vida. Los políticos ven amenazadas sus vacaciones ante el aviso de que los propios ministros si bien no están, de momento, convocados, sí que deberán estar en alerta mientras se ve o deja de ver si la tormenta financiera escampa o, por el contrario, se encarniza. “Vivimos en un casino”, leo en un titular. Y en otro: “La casa arde por los cuatro costados y no hay ni uno solo que eche mano del extintor”. La misma intervención de Berlusconi, que aguardó al cierre de los mercados en una maniobra inútil, ha decepcionado a una Cámara que avisa, en todo caso, que podrá ser convocada “anche a Ferregosto”, y que vive en un ay lamentando esa rutina argumental de la universalidad de la crisis, de la solvencia de la banca, de la transparencia (relativa) de las cuentas públicas y hasta del envidiable (¡) sistema de pensiones que se diría que disfruta el país. Lo más repetido es que no se puede salir de una crisis como la actual con un Parlamento roto y un Gobierno sin ideas y menos sin recurrir –como ha reclamado el presidente Napolitano rizando el rizo menos incómodo de la metáfora—a un extraordinario esfuerzo de cohesión nacional. Pero el convencimiento común estriba en que el país merecería una clase política mejor que la que soporta, aunque sin olvidar la responsabilidad de los empresarios en una crisis provocada, más que por el fracaso de los proyectos políticos, por las maniobras de los mercaderes. Quien más quien menos, en todo caso, prepara ya las maletas desde el convencimiento de que una situación mundial como la que ocurrió cuando el colapso argentino resulta, al menos hoy por hoy, inverosímil. Al menos hoy por hoy, ojo. Ése es el resquicio que dejan entreabierto los editorialistas de hogaño entre los que ya no hay Buzzatis ni Montanellis.

 

Lejos queda todo ese apocalipsis de la paz provinciana que respiro en Pavía, con sus amplias alamedas y su ritmo pausado, su castillo visconteo y sus espléndidas iglesias de las que hablaba de pasada el Dante pasmado ante las huesas de Agustín y Beocio, de toda esa gente que callejea a su ritmo, ajena al torbellino como si hasta sus despensas no pudiera llegar, cuando menos se lo piensen, la larga mano de los especuladores. Por el Canal Internacional veo que lo mismo, chispa más o menos, es lo que ocurre en España. No parece el verano la estación de la ruina, está visto. Los italianos dicen que no hay que provocar al mal llamándolo y puede que lleven razón.

12 Comentarios

  1. Estimado señor. Le he escuchado en la tertulia de hoy día 9 y ha sido un lamentable. Me ha parecido manipulador, embustero e interesado. Se está postulando para colocarse en algún puesto interesante que en el PP le puedan dar y ya está haciendo campaña. Por supuesto mayo del 68 era otra cosa, había otra gente etc… y no como el 15 m. Me suena a eso de que los tomates de antes si que eran tomates, la música de antes era mucho mejor, los juegos de los niños eran mucho más divertidos… Algo tipico. Y por cierto, ha quedado algo penoso cuando no ha querido reconocer que no sabía que Solbes no era economista.

  2. También yo le felicito por su nombramiento de Hijo Adoptivo. Debe de ser muy reconfortante frente a tanta inquina: no hay más que leer el anterior comentario. La crisis va a ocuparnos mucho todavía y sabe Dios como saldremos de ella si es que salimos pero es interesante el comentario poprque demuestra que en Italia, gran país, mayor que el nuestro pero con mayor deuda (el doble), la gente tampoco es del todo consciente de la que tenemos encima.

  3. ES curioso, verdaderamente, que la gente siga su vida como si tal cosa, lo estamos viendo a cada paso vayamos por donde vayamos. Las playas atestadas, los bares de bote bote, las rebajas… un poquito fallidas según parece, pero ahí han hecho su Julio. La crisis no se ve hasta que no nos cae encima, a cada uno, la teja correspondiente. Lo raro es que suceda así porque sería más lógica que hubiera protestas por todas partes.
    (Ah, y ni caso al primer comentarista. Se ve que andan cabreados. No se les pasa lo del 25M y no les llega la camisa al cuerpo por lo que viene…). Chao.

  4. Buena atalaya se ha buscado muestro columnista, Milán. Desde allí debe de verse, seguro, un panorama parecido al que se divisa desde aquí mismo, almargen de que los italianos sean proverbialmente más desinhibidos e indiferentes. De acuerdo ne que la crisis no se ve venir; sólo se experimenta cuando nos cae encima alguno de sus efectos. Y de acuerdo en que, aunque haya eminentes comentaristas hoy, no quedan ya Mantanellis ni Buzzatis.

  5. ¿Ha visto la Bolsa hoy? Es posible que esto no haya hecho más que empezar en su fase álgida. Dios nos ayude.

  6. Admiro su paciencia y liberalidad pero no comprendo por qué brinda espacio en su foro a un insultador sin otro propósito como el que abre hoy el blog. Se ve la mala baba, el rencor, el “parti pris”… Ahora dirán algunos amigos que lo mejor es no hacerles caso. Yo insisto en que, en mi caso, consentiría la diferencia de opiniones pero no los insultos.

  7. No olvide, Madre, que todavía hay personas capaces de respetar la libertad de expresión. No es el caso del insultador, pero si eviedntemente le de jagm, a quien costaría bien poco borrar el improperio. ¿Pero cree usted que ese tipo de idoteces le improtan a alguien con su cabeza bien puesta? Hoy el tema es una vez más esta crisis aterradora, esta auténtico terremoto bajo los pies de barro del Sistema y ja debe de andar pendiente de ello allá por Italia, donde las cosas nbo van mejor ni mucho menos como comenta la columna de hoy. Vivimos días de auténtica emergencia y casi nadie es consciente del fenómeno. Creo que eso mismo es lo que preocupa a nuestro viajero.

  8. Les confieso que yo me limito a leer los titulares cada mañana y, si acaso, a escuchar por encima los telediarios cuando tengo ocasión. No he vivido ninguna situación problemática de la Humanidad que resulte más ajena, más incontrolables, en cierto modo más misteriosa. ¿Quién es el Marcado, dónde está, quiénes pilulan en su entraña, por qué no se controla a los “especuladores”, qué ha ocurrido de pronto en esta crisis que ha logrado convertirla en esa realidad impenetrable? Economistas, abstenerse, please.

  9. Interesante su opinión de extranjero que se ve que conoce bien mi país. Por referencia a Berlusconi creo que nadie esperaba otra cosa del discurso al que se refiere (que se pronunció la semana anterior) ni de él mismo, que ya se ha convertido en un payaso al que nadie toma en serio. Lleva razón en que el análisis periodístico es hoy menos incisivo en Italia, nada que ver con los dos monstruos que usted cita, pero si conoce la prensa del país, como parece comprobarse por su columna, debe saber que todavía existe una crítica muy apreciable.

  10. Siempre es grato reencontrar a los amigos, incluso bajo estas calores tan abrumadoras. ¿Por qué no se ha quedado más tiempo por ahí descansando, hombre de Dios? Si al fin y al cabo sabemos que no dejería de observar para contarnos lo que ocurre por ahí fuera y darnos su criterio. Bienvenido, sea como fuere, y bien hallados los amigos enrtre los que aún hay ausencias significativas, don Grillo, la desaparecida doña Epi, varios más. Aquí les esperamos.

  11. Me alegro de volver a disfrutar de sus artículos y de sus comentaristas (salvadas las evidnetes excepciones). Saludos cordiales a todos

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