No creo de el presidente Griñán se merezca el tornado que a su alrededor se está levantando. Un presidente que no ha pedido serlo, y más en medio de una crisis aterradora, debe contar con el apoyo incondicional de todos, empezando por su partido, hoy retranqueado visiblemente respecto a su magistratura. La partitocracia trae estas cosas, caiga quien caiga, y en este asunto, el PSOE andaluz –entrillado entre la influencia personal de Chaves y el justificado temor a ZP—está anteponiendo el interés del “aparatro”, no ya al del Presidente sino al de Andalucía. Lo que faltaba era un jefe ninguneado por su propio partido. Y parece que ya lo tenemos.

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