Lo que le faltaba a nuestra precita economía era el tifón. Ayer visitaron juntos la costa de Huelva los presidentes del Gobierno y de la Junta, lo que da una idea de la gravedad de la situación provocada por esa manga destructora que se ha encargado de demostrar la vulnerabilidad del sector turístico, nuestra principal industria. Por eso llevamos dicho y repetido que nuestra dependencia de ese sector que conlleva riesgos tan graves e imprevisibles impone la necesidad urgente de un plan de desarrollo racional y diversificado. Ningún país puede vivir con un ojo puesto en el cielo y el otro en el barómetro. En estos treinta años de “régimen” han sido incontables los planes inútiles o fantasiosos pero no hubo tiempo para pensar un Plan de verdad. Ahora, tras el tifón, sólo quedan tres meses para salvar los muebles.

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