Se comprende que debe tratarse de un lapsus, acaso de una broma mal concebida y peor ejecutada, pero ese vocativo doble del párroco de la Concepción –“Onubense y onubensas”—es de los que dan un cante que convendría corregir a toda prisa. Lo que faltaba era introducir también en la prédica los idiotismos sexistas de la política que están arrastrando la ortodoxia gramatical, sin el menor fundamento, en nombre de unas reivindicaciones que para nada necesitarían de ellos. Huelva tiene desde hace siglos una importante tradición de clérigos cultos, entre los que no dudo en incluir a don Diego Capado, y por eso precisamente hay que exigirle un rigor que él mismo acaba de saltarse por las bravas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.