Quien ha perdido el pulso en las “primarias” del PSOE no ha sido sólo doña Susana sino la democracia no populista, el proyecto hasta ahora mantenido mal que bien de excluir a los extremos. Derivará de ello una grave crisis nacional en la que Andalucía perderá tal vez más que nadie en manos de una lideresa rechazada por los militantes de su propio partido, extrañamente abducidos por la moda podemita. Y asistiremos –ya lo verán— a un disparate inviable y a una escabechina que no es improbable que relegue al PSOE a la marginalidad. No era lo malo; era lo peor lo que se nos venía encima: un proyecto vacío pero radical, subproducto rencoroso de la crisis, que nos alejará de Europa, la mejor garantía del fracaso. Tantos errores no podían sino llevarnos a mal puerto.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.