No me conmueven las lágrimas de esa esposa de torero con fama y fortuna que dice ser víctima de una estafa y de una conspiración cuando, en realidad, lo que tiene en lo alto no es más que la consecuencia de haber procurado, presuntamente, la jubilación fraudulenta de su madre. Ahora bien, díganme si ese espectáculo tan mediatizado no resulta excesivo en la Andalucía de las prejubilaciones fraudulentas financiadas por la propia Junta en las que, no ya una madre, sino la hermana, el amiguete político, la prima o el vecino se han agenciado prejubilaciones estupendas sin el menor derecho y con la imprescindible connivencia del Poder. Lo malo y lo peor: mal argumento. Pero no lo echen del todo en saco roto porque, ciertamente, no deja de tener su lógica.

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