Se habla de escandalosa doble vara de medir, de connivencia entre el partido en el poder y las instituciones, de persecución a los opositores frente a autoprotección. Y a ver quién puede llevar la contraria a eso tras el espectáculo dado en Palos con motivo de la mimosa detención del portavoz municipal del PSOE al que se acusa de falsedad documental. Desde luego, ni la Guardia Civil, que se limita a cumplir órdenes, ni delegado o subdelegado del Gobierno, que carecen de peso político para tomar esa decisión, tienen en el asunto más culpa que la de tragar lo intragable. Lo que el “caso Palos” ha probado es que el partido en el poder, al más alto nivel, está utilizando a las instituciones en la batalla política para destruir al rival que comenzó en el Pacto del Tinell.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.