Habla el Presidente: “Sería bueno hacer algunos ajustes en las listas (de su partido) para las elecciones del  10 de noviembre”. ¡Y tanto! Nunca es fácil analizar las causas de un desastre electoral como el que el PP tuvo en las anteriores, pero es obvio que hay provincias en las que la imposición de candidatos extravagantes no sólo le ha costado caro sino que ha conseguido resquebrajar el partido. Y otra perla: “Yo reivindico lo bueno y lo malo (¡) que ha tenido este partido”. Pero, hombre de Dios, ¿cómo va a reivindicar lo malo? Hay veces que, con la mejor voluntad, se dicen cosas inaceptables pero, respecto al primer objetivo –el de “ajustar” las listas– no queda otra que darle la razón al discreto presidente Moreno. En todo caso, los que mandan en Madrid deberían atender esta propuesta andaluza y dejar a la autonomía su indiscutible margen.

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