El sanchismo, atento a un tiempo al caldo y a las tajadas, ha decidido limitar el alquiler de las viviendas, en un ensayo embrionario del “¡Exprópiese!” chavista, y la Junta andaluza, como otras varias, se han enrocado anunciando su desobediencia. Por su lado, el demagogo e insustancial portavoz sociata –un tal Jiménez– ha pedido a los jóvenes “que tomen nota de quiénes están por resolverles sus problemas” y quiénes son los que se alinean con las inmobiliarias. Bueno, y entonces ¿por qué su partido, el PSOE, se ha opuesto a la medida hasta que Podemos ha logrado imponérsela sí o sí? Habrá que hilar fino en este asunto, por ambas partes, y alejados de la demagogia. El Mercado es una bomba con la que no se puede jugar a decretazos.

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