Coincidiendo con la prohibición de besar al Apóstol dada en Santiago como providencia contra la gripe porcina, el jerifalte de los islamistas españoles, Mansur Escudero, en un arranque de raro ecumenismo, acaba de invitar a la parroquia hispana al completo a unirse con los dos millones de sus devotos a los cultos y purificaciones del Ramadán. Yo no sé cual sería la reacción de Mansur si el sínodo de nuestros obispos replicara su gesto invitando a los musulmanes a concelebrar la Cuaresma con la grey cristiana, pero mucho me temo que no aceptara la invitación. En Lepe, por otra parte, según anuncia triunfante la web islámica que me señala Javier Caraballo, los moritos de la fresa han culminado las obras de su mezquita adaptando una carpintería del barrio de Blas Infante –nótese la ironía de la Historia—y hasta se han pertrechado de nuevas tecnologías para alumbrar y acondicionar el clima del templo, lo que no deja de resultar estupendo por más de un concepto. Bien, todo marcha viento en popa en el Islam español, cosa que no puede decirse de una catolicidad inmemorial que, a partir de septiembre, verá cómo le tiran por la ventana el crucifijo del aula para satisfacer la creciente demanda de laicismo militante protegida por los poderes públicos. En muchos países islámicos, en la mayoría, el solo hecho de apostatar supone jugarse la vida; en el nuestro, esos poderes han apostado sin reservas por los credos sobrevenidos y contra el tradicional. Aquí vale la etnografía de cualquiera menos la propia.

Recuerdo unas páginas de Claudio Magris, escritas hace una década, en las que, defendiendo la laicidad, se oponía al laicismo radical en términos de deslumbrante lucidez: hay que distinguir –venía a decir– el ‘laico’ del ‘laicista’, porque éste, desde su arrogancia agresiva e intolerante (sic), resulta, en fin de cuentas, la simple imagen especular del clericalista cerrado en banda. Nada se parece más a un creyente fanático que un laicista intolerante. Y ése puede ser tiro que salga por la culata. La única misa masiva que yo recuerdo en la parroquia de la Complutense fue un desagravio espontáneo provocado por un majareta que, en plena noche de piedra franquista, arrojó el crucifijo del aula por una ventana de la Facultad, y pocos estupores de la izquierda como el que vivió cuando Tierno –que nos había dicho siempre que, en su fuero íntimo, era “prudentemente agnóstico”—confirmó sobre su mesa municipal el crucifijo de toda la vida. Se ha sostenido que la laicidad no tiene enjundia doctrinal porque, realmente y contra lo que crean los estrategas de pacotilla, no es sino un ámbito mental. Unamuno pensaba que no era adecuado ni quizá posible defender el cristianismo a cristazos. Alguna minerva oculta debería advertir a esta “morisma interior” de que lo contrario tampoco lo es.

20 Comentarios

  1. Madrugo (es un decir) movido por el tema, que tanto hubiera interesado a mi Maestro/Creador. Y celebro la finura con que se trata, porque demás de delicado, es asunto que nos concierne a casi todos. El laicismo milkitante es una bobada, como olo es el fanatismo contrario. No tiene sentido tomar la Religión por causa de los males sociales aunque es bien sabido que ése fue siempre recurso de opositores sin mejores ideas que ofrecer. Lo que me preocupa de este sectarismo nuevo, que evidentemente protege el Poder, es que estas cosas se sabe cómo empiezan pero nunca podemos estar seguros de cómo terminan. La historia contemporánea de España sabe mucho de aventuras similares. Y de sus trágicos resultados. Se lo dice a ustedes Pangloss…

  2. Que soy cortito de cacumen, y de cerumen, es un convencimiento que me acompaña desde hace muchos años. Mas en este asunto -dolorosamente consciente de causar aflicción a mi respetado don Páter- me parece que también tengo algunas ideas claras.

    Pero mientras entre nosostros se den espectáculos -y no me hablen de antropología cultural y otras yerbas ociosas- como los tambores de Calanda, las flagelaciones de los Picaos de la Rioja, o la infame toma del centro de Sevilla durante toda la semana santa con sus vísperas y octavas, por no volver sobre el espectáculo bochornoso del Rocío, digo, que mientras a todo esto se le aplique el adjetivo religioso, no tenemos argumento racional para criticar burkas o ramadanes.

    Totalmente de acuerdo en que aplicar la Sharia como constitución y ley es una aberración, pero no hace tanto tiempo en que parte de occidente, en especial Italia y España hasta antier, era demasiado el gazpacho político/religioso o fanático/cultural para que nos andemos con demasiados melindres.

    Se admiten, y agradecen, toda clase de collejas e iluminaciones.

  3. Menos lobos laicos, que por una puerta salen los conceptos religiosos de hace cincuenta años (reino de dios, caridad, misiones, evangelización, apocalipsis, etc.) y por otro nos entran los términos de la nueva eco-religión (planeta tierra, solidaridad, ong’s, concienciación social, calentamiento global, etc.).

    No deja de sorprenderme el paralelismo entre ambas épocas, ¡si hasta tienen demonios complementarios (comunismo / capitalismo)!

  4. Ni asomo de collejas, hermano Yamayor, faltaría más. Creo que acaso ignora el significado de la religión popular de que, en efecto, hablan las antropologías, y no sé que tiene que ver q

  5. Ni asomo de collejas, hermano Yamayor, faltaría más. Creo que acaso ignora el significado de la religión popular de que, en efecto, hablan las antropologías, y no sé que tiene que ver que existanb manifestaciones religiosas poco espirituales (y que uno también reprueba) con el derecho a defender las ideas básicas. Además, la columna parte de una propuesta realmente insólita y sobre ella monta vel comentario. No es imprescindible, creo yo, cargar contra la religión tradicional nuestra cada vez que se plantee un tema semejante. Se lo digo con todo cariño, puede creerme.

  6. No entiendo por qué algunos comentaristas se refieren a ese señor Cura que con tanta naturalidad suele expresarse y con tanto sentido común y libertad. Hoy mismo sobraba una alusión con poco sentido, a camnbio de lo cual hemos perdido unas líneas, seguramente simpáticas e inteligentes como de costumbre, de Yamayor. Una lástima.

  7. Me parece un gesto inconcebible el del imán en cuestión, y totalmente apropiada la réplica del columnista sobre una eventual invitación a los creyentes islámicos para concelebrar la Cuaresma. En el foindo, estas anécdotas no son tales porque lo que están indicando es el estado de ánimo –bien crecido, incluso “sobrado”– de estas minorías que cvada vez lo son menos. ¡Y mientras en sus países persiguiendo a los fieles de otras religiones! Menos mal que estas cosas no pasan en países fuertes, como Francia, como Alemania, pero que se produzcan no deja de ser motivo de preocupación.

  8. Una lástima su comentario, D. Misceláneo. Reminiscencia de otros tiempos en los que la censura campaba a sus anchas.

  9. Volviendo al tema, ejem, ejem… Pues que a mí me resulta graciosa la oferta del moro, sobre todo apedillándose Escudero. Pero creo que hoy el agnmte s eha fijado más en el primer párrafo que en el segundo, que es en el que don ja suele aliñar doctrina, y en el que esta vez a muy buenas razones sobre el difícil tema y problema del laicismo galopante. A uno le parece que el proceso de hostilización que soporta la religión en muchos países –a manos de otra normalmente, pero no sólo– se ha convertido en España en un objetivo político gubernamental. España no dejó de ser católica con Azaña ni va a dejarlo de ser con ZP, pero se va a intentar porque nada mejor que la pelea religiosa para distraer a un país masivamente descolgado, en paro y metido en ruina, en el que, por si faltgaba algo, una legión de concejales, tesoreros, diputados y hasta partidos de poder hacen su agosto dsede enero.

  10. El tema de la laicidad es muy serio y efectivamente Magris ha sido un excelente crítico en varios de sus artículos publicados en el Corriere della Sera. Es fundamental el aviso de que un emperrado en el laicismo es lo más parecido que hay en el mundo a un fanático o sectario religioso, razón por la cual el ejemplo de Tierno, aquel sabio rebuscado, viene muy al caso, porque su gesto en el Ayuntamiento de Madrid zanjó en seco las veleidades “tragacuras” de algunso ingenuos con poca cultura política y ninguna memoria histórica. Este asunto da para mucho y sería de agradecer que jagm se tomara la molestia de volver sobre él.

  11. A mí no me quitará nadie del cabezón que Tierno era un impostor acomodaticio, que aprendió a nadar y a guardar la ropa. Lo cual no quiere decir que en algún momento no llegara a admirarlo. Por una vez, me permití ser sabio y rectificar.

  12. No le falta razón, Yamayor, en lo “impostor acomodaticio”, pero ha de reconocer que unm talento como el de Tierno sufre pocas comparaciones en la política española. En el entorno de Maravall, y por tanto, del anfitrión de esta web, se criticaba mucho al “VP”, osbre todo por su interpretación de Costa como “prefascita”, pero nadie le nagaba –pongo a gm por testigo– su categoría intelectual. Y todo lo demás…, por supuesto, y todo lo demás.

  13. Laico, laicista, laicista radical…… ¿De verdad están los tiempos para que nos andemos con la vieja discusión de galgos y podencos?. Las discusiones semánticas son agradables en tiempos de paz y tranquilidad, con una cerveza fría en una terraza mirando al mar. En tiempos de persecución son la distracción del que no quiere hacer frente a la ingrata realidad. ¿Por que nos persiguen?. Porque no hay nada más fácil y sencillo que hacer. Nosotros mismos nos ponemos alegremente a tiro.

    Propongo para seguir con la agradable juerga una discusión sobre las diferencias entre secularización agresiva y laicistización progresiva. ¿Cual es la menos peor?.

  14. Pues con 3 días de retraso y sabiando que a nadie le importa ni lo leerá, estoy a fondo con el anfi …y con el señor embajador.¿Por qué hacen de la “laistización agresiva ” su caballo de batalla? Porque así distraen al personal, dan rienda suelta o fomentan rencores bajos, y se mantienen en puesto. ¿ Por qué no protestan más los católicos? ¿Por qué no se organizan? Recuerdo aquí cuando bajo Mitterand se quiso tocar las escuelas católicas, la calle se llenó de gentío. Me sorprendió la racción pero era la única respuesta posible.Tiene razón don Embajador: los primeros culpables somos los católicos por no defender lo nuestro.
    Volviendo a la anécdota, la propuesta de don Escudero me parece graciosa, insolente pero graciosa.
    Besos a todos.

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