El ciudadano ignora por lo común el alto coste que han de pagar por su libertad quienes tienen la obligación de informarle. La tensión entre el Poder y los medios, cuando no se resuelve en pactos cómplices, suele hacer del oficio periodístico una gravosa tarea. Y no me refiero a la respuesta de los poderosos a la sátira, que ese es género más propio del ámbito absolutista, sino a la sencilla labor de mantener informado al ciudadano que el canon democrático considera un prerrequisito de la democracia. Una sociedad sorda y ciega no puede regirse en democracia y es obvio que el criterio público, especialmente en sociedades tan complejas como las actuales, depende de la información libre. Es más, la justicia española ha acreditado un ancho criterio a la hora de preservar la libertad de expresión y, consiguientemente, un derecho a la información que, como es natural, no ha entusiasmado a ese Poder que siempre prefirió el silencio. El presidente Chaves, por ejemplo, considera que las informaciones de El Mundo de Andalucía sobre el presunto espionaje a un presidente de Caja de Ahorros comprometen su honor por el hecho de que el supuesto espía lo señaló a él y a otros de su pretorio como inductores del hecho. Pero, ojo, sólo las informaciones de El Mundo de Andalucía, no las del ABC que, además de contar la misma historia, colgó en su web el video, grabado al espía por la seguridad del espiado, y en el que éste lo señalaba de modo inequívoco. Más curioso todavía: tampoco ofenden a Chaves las informaciones de la edición nacional de El Mundo, contra las que no ha movido un dedo –Paco Rosell debe de haberle parecido una pieza más asequible que Pedro Jota…– como no lo ha movido, seguro que él sabe por qué,  contra el propio espía que lo acusó sin ambages. La defensa del honor, por lo que se ve, admite distingos y renuncias. Como dirían en Cádiz, “el que la lleva, la entiende”.
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Sin duda ha de provocar perplejidad que se proceda contra unos periodistas por informar con rigurosa solvencia sobre un asunto de interés público en un país en el que se absuelve a un alcalde que proclama que “La Justicia es un cachondeo”, se le llama “jefe de los torturadores” o “tragaldabas franquista” al Jefe del Estado o se le imputa a un personaje conocido el horroroso crimen de Alcácer. Pero, sobre todo, lo que escandalizará a mucho ciudadano es el modo con que la soberbia de un mandamás enmascara lo que, con toda evidencia, es un simple proceso político que trata de blindar el arbitrio de los poderosos amedrentando a la prensa. A Chaves ha tenido que negarle la Justicia su pretensión de sustanciar este asalto a la libertad de expresión como presidente de la autonomía y, claro está, la utilización de los medios de la Administración como instrumento de su personal ajuste de cuentas. ¿Alguien recuerda a un político de primer nivel querellándose contra unos periodistas no ya por una sátira, ni siquiera por una crítica, sino por una rigurosa información? ¿Y qué hará en el inconcebible supuesto de que ganara el pleito o, peor aún, en el de que lo perdiera? Cuando Chaves llegó a la Junta clausuró las familiaridades del borbollato disponiendo para su primera rueda de prensa un ridículo pero significativo estrado rodeado por un rojo cordón de terciopelo. Hay gente que confunde el honor con la distancia y cifra su enjundia nobilísima en el privilegio. Como Chaves. Pero ni siquiera ello explicaría esta desmesurada pretensión de silenciar el derecho democrático a la información y a la libre circulación de opiniones. Habrá quien recuerde a Villamediana o a Quevedo, esto es, a Lerma o al Conde-Duque. Yo creo que no es para tanto –sólo faltaría eso– por más que el ataque de Chaves contra El Mundo revele la vigencia de un autoritarismo que ve en la democracia, como dicen los italianos, una “guerra è bella ma troppo incomoda”. Esta vez no serán Rosell y Caraballo las únicas víctimas. Será la Libertad la que se siente humillada en el banquillo.

7 Comentarios

  1. ¿Por qué tanta sigla en el nick, por qué tanta ocultación cuando servidora está orgullosa de su nombre y apellidos, tan vulgares? ¿Por qué dudo y más que dudo que algún hacker -oficioso, of course- no ande buscando la IP de esta humilde discrepante, tan poco amante del borbonismo y tan deslenguada contra el sociatismo rampante?

    Pues porque estamos en un régimen. No descubro nada nuevo pero lo deletreo para dejarlo más clarito, r-é-g-i-m-e-n. Muchas andaluzas y andaluzos hemos sentido en el cogote el aliento del/la comisaria/o de turno -se admiten collejas, pero me gusta p-u-n-t-u-a-l-i-z-a-r-l-o- durante años y quién le dice a una que su deenei no anda en listas y bases de datos inexistentes, pero que haberlas, haylas.

    El miedo es libre. Si quien tiene un respaldo mediático potente, mi don Rosell, mi don Caraballo, son sometidos al potro justiciero, ya me dirán qué se puede hacer con un RÉGIMEN, que tiene -tal vez tenga, presuntamente, por fa, plís- chivatos de barrio, de centro educativo, de covachuela funcionarial. Aquí Granma se llama de diversos nombres, pero canalsú no sería mala traducción.

  2. Hoy se os presenta la personalidad del “Gorila Blanco”. Sátrapa de la “región más servil de la península ibérica después de Extremadura, quizás.
    ¡Pero ya se librará el autor de denominarlo así!

    El sábado, tras leer “La Vanguardia”, -único día de la semana que la adquiero-, una vez leido lo que me hace comprarla, las “Sabatinas intempestivas” de Gregorio Morán, mi cronista preferido en lengua española, me fuí por la noche a ver la película “La Zona”.

    Y sí; más peligroso que una policía corrupta, una justicia corrupta y un poder corrupto es……. una “Comunidad de Propietarios”.

    Escribo desde un “ciber” por avería en mi ordenador.

  3. Según lo que leo , entre ayer y hoy, la democracia española anda mal. Y los males siempre vienen de arriba, unas veces por dejadez y cobardía, y otras por apoderarse de la ley y poniéndola a servir intereses partisanos.

  4. Mi doña Sicard del alma, cuando uso términos como ‘franchute o gabacho’, usted sabe que lo hago con ternura hacia usted y el respeto y admiración que me merecen nuestros vecinos del norte. Es solo animus iocandi. Un besazo.

  5. En bien jardín se ha metido Chaves, el caudillista. Me cuenatn que lo del juicio ha sido de órdago. Me pregunto cómo se puede ser tan tonto para andarse en éss seis años despuñes. Y ta malvado para alimentar el odio y la sed de venganza al cabo del tiempo, a pesar de que losodiados no hicieron más qe cumplir con su deber.

  6. ¡¡¡Sensacional!!! CaalSur, TOM Mrt. Benítez y compañía poniéndole paños calientes a El Mundo. Mal deben de andar las cosas por el barrio del Poder.

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