No es ningún secreto entre los juristas con experiencia y las gentes del foro en general que las leyes actuales han perdido sustancia y estilo respecto de las que las precedieron. Antes resultaba normalmente ilustrativas y no pocas veces gratas de leer aquellas “exposiciones de motivos” en que no era raro que el legislador (el redactor, en fin) dejara libre el vuelo de su pluma y trajera sin contemplaciones citas ilustres para acompañar la intención. Pero todo eso, si no se ha perdido del todo, al menos se ha averiado seriamente, aunque no haya unanimidad de criterios a la hora de señalar el motivo, pues hay quien atribuye la pérdida a la masificación normativa, quién a la impericia literaria hoy generalizada, sin que falte el que trata de relacionarla con el descenso de nivel cultural experimentado por las nuevas generaciones universitarias. Un caso ocurrido en Alemania, que se discute en estos días acaloradamente en aquel país, tiene que ver con la ocurrencia del ministro de Economia, Kart-Theodor zu Guttenberg, de contratar la confección de una ley de quiebras a una consultora externa, a pesar de que tanto las normativa como el tenor del vigente pacto de gobierno especifica que esa es tarea del ministerio de Justicia, como por otra parte parece enteramente lógico y natural. En España esas cosas no son motivo de escándalo, entre otras razones, porque aquí no solemos enterarnos de tales enjuagues y tampoco es frecuente que la oposición hile lo suficientemente fino como para echar de menos los cuartos que han servido para costear el encargo, pero no duden de que más de una y más dos leyes vigentes entre nosotros han salido de áureos y reputados bufetes. En mis tiempos funcionariales había ministerios que tenían en nómina a las estrellas del contencioso-administrativo para evitar topárselos como adversarios en los estrados. Ya me dirán qué puede tener de raro que, ya de paso, se les encargue también a esos expertos que redacten la ley de su puño y letra.

Llevan razón quienes con motivo de la disputa alemana han dicho que confiar a un gabinete de abogados unas tareas que, en buena lógica, corresponderían al propio Gobierno resulta, pro lo menos, irresponsable, aparte de que no falta en la prensa (en el Berliner Zeitung, por ejemplo) quien ponga el grito en el cielo a causa de lo que califica de “despilfarro del dinero público”. Lo importante, sin embargo, es la objeción competencial, es decir, la justa idea de que las competencias políticas han de ser desempeñadas por las instituciones y no por manos ajenas pagada, encima, con cargo al contribuyente. Uno, que quieren que les diga, casi preferiría en ocasiones, a pesar de todo, que los plumillas dejaran la plana a los expertos. No quiero poner ejemplos, pero si eso se hubiera hecho en general nos habríamos librado de más apuro.

7 Comentarios

  1. Lleva razón jagm en que las leyes nbo deben salir del Parlamento y menos “entrar” en él fabricadas de encargo porquien no representa a la voluntad poipular y, en consecuencia, no está legitimado para hacerlas. Y coin cido en que la “letra de la ley”, su estricta y elegante literatura, ha cañido en picado desde que…, bueno, quiero decir en las últimas décadas. ¿La causa? Eso que lo diga el sociólogo de guardia, aunque no es difícil hacerse una idea por parte de cualquier ciudadano medio enterado.

  2. Ay, mi don Anfi, que ha puesto usía el dedo en la llaga que tengo aún abierta. ¿A que va a resultar que sí, que por eso insistieron tanto los del gabinete jurídico en que no me metiera en el contencioso? Me achanté con la resolución del expediente con que me encularon, con perdón, porque me vi más solo que Gari Cúper. Yo tenía plena seguridad de mi honra y mi razón, pero llegaron a convertir al contencioso en el perro de Baskerville, en el fantasma del castillo, en un puesto en la Santa Compaña, qué sé yo.

    Aunque con el nivelito actual, como bien dice, de legisladores y escribas, quizás -como en tantas cosas- será mejor que trabajen en cualquier asunto los técnicos que saben lo que se traen entre manos y no los cuatro trepillas que consiguen posar sus posaderas en la C de SJerónimo o en los diecisisete parlamentillos de Pin y Pon.

    Les copio una perla de una portada de periódico semigratuito de una larga y variada cadena:En la zona de XX los vecinos y comerciantes están artos de ver un panorama desolador y malholiente. ¿Se imaginan si este redactor llega al BOJA?

  3. Vulevgo a echar de menos a la parroquia más asidua, pero comprendo que la canícula desanima. El tema de hoy, crucial. Parece una cuestión de forma, pero oculta muy hondas razones. Ha habido muchos jurtostas que se han quejado como el jefe hace hoy, iuncluso grandes responsables (recuerdo a un secretario de Estado para la Legislación, incluso), y creo que el motivo, como la columna apunta, no es otro que la progresiva inepcia de tanto profesional. ¿Qué puede esperarse de “redactores” autónómicos o centrales, a los que no les ha faltado ni faltas de ortografía en el Boletín Oficial?

  4. Cálido domingo, se ve que la gente no está para nada. Ese comentario sobre el deterioro de la “literatura legal” ha dado mitovo incluso para algún curso de verano, según recordamos, pero la conclusión –probable decaimiento de la capacidad general de la sociedad y, por tanto, de los profesionales– debe ser la justa. Se nota en todas las especialidades universitarias: el nivel de expresión es bajo,el escrito aún mayor. Algunos lo advertimos ya desde los niveles básicos y medios, pero nuestras advertecias caen en el vacío. Mejor para los “bufetes” amigos de los políticos, ¿no les parece?, y peor para los jueces que tandrán que habérselas a diario con normas confusas. Vean como, al final, la cadena de los males acaba siempre en el peatón.

  5. Hay gente que dice que no hace falta hacer más leyes, que ya tenemos muchas, que lo que hace falta es hacer que se respeten, primero, y luego adaptarlas un poquitín…
    Dicen que San Luis es lo que preconizaba. Creo que no es nada tonto…
    Un beso a todos.

  6. Dª Marta permítame devolverle el cumplido. Me encanta con la claridad y sinceridad con la que escribe, a parte de coincidir generalmente con lo que dice. Un beso para todos también.

  7. Aquí en Sevilla sin ir más lejos se le ha encargado a un prestigioso buffete la redacción de la ley de urbanismo para Puerto Rico, no me extraño de nada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.