A mediados de octubre, un Juzgado sevillano celebrará la vista de un juicio en el que, a demanda de un colectivo de opositores presuntamente perjudicados, se determinarán las responsabilidades derivadas de la defectuosa corrección de la prueba de un dictado en unas oposiciones a ordenanzas municipales. La cuestión es que el tribunal dio por buena la ortografía de un texto periodístico utilizado como modelo en el que podían apreciarse hasta siete faltas ortográficas, ante las que el tribunal se mostró indiferente tanto al corregir los exámenes como al atender los recursos pertinentes, como si con él no fueran las reglas de la Academia que, al menos oficialmente, rigen para todos. Tildes innecesarias, minúsculas impropias, plurales sin determinar y otras extravagancias fueron admitidas sin más por quienes probablemente atribuían al periódico de procedencia una autoridad de la que carecía, y ahora han de ser los jueces quienes, con la que ya tienen encima, las criaturas, tendrán que meterse en berenjenales gramáticos. Tengo mis dudas, sin embargo, ante el argumento de los demandantes de que al aprobar a un personal que comete faltas de ortografía se vulneren los “criterios de capacidad”, puesto que la debacle gramatical que vivimos está cuestionando seriamente las exigencias tradicionales no sólo en los niveles inferiores de las Administraciones sino en las más altas instancias oficiales y, por descontado, en la vida diaria. Es probable, además, que carezca de sentido cuestionar por separado la crisis de la ortografía puesto que, a mi entender, esa crisis abarca el aprendizaje en su conjunto, y todos los esfuerzos del mundo no conseguirían hoy, con toda seguridad, atajar la peste de incorrecciones acarreada por la disolución del lenguaje en jergas o por su destrucción en prácticas determinadas por el propio ‘soporte’ de expresión. La ‘basca’ ha decretado la obsolescencia de la ortografía sustituyéndola por las bravas por el batiburrillo de apócopes y los usos alfabéticos arbitrarios que hoy abarrotan la mensajería telefónica, pero no hay que olvidar los estragos que está causando eso que se ha denominado el “iletrismo informático” ni, mucho menos, la permisividad logsiana. Entre todos la mataron y ella sola se murió: la suerte de la ortografía se resume en el viejo refrán.

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Hay en este momento en Francia un debate escolar sobre a los métodos de iniciación a lectura, que unos proponen servir con el enfoque global mientras otros apuestan por el silábico, pero hace mucho tiempo que somos conscientes de que lo que se está perdiendo no es sólo la capacidad de leer juntando letras y sonidos sino la de comprender el texto descifrado. Un experto brasileño sostuvo no hace mucho tiempo, que hace décadas que sus compatriotas de todos los niveles culturales se conforman con la reacción inicial a la primera lectura sin mostrar el menor interés por alcanzar una comprensión más profunda del texto. Y en España sabemos bien que la decadencia de la capacidad del lector resulta desoladora, fenómeno inseparable, como es natural, de la crisis de la propia lectura que se arrastra en toda Europa desde los años 50. Los opositores sevillanos están cargados de razón, seguramente, y hacen muy bien en reclamar sus derechos consagrados en la Ley, pero insisto en que exigir hoy rigor ortográfico en las oficinas, con la que está cayendo en las mismísimas universidades, no deja de ser, cuando menos, paradójico. ¡Ya me gustaría a mí ver cómo escribían al dictado muchos de esos regidores que no tienen que pasar prueba alguna para ser catapultados desde sus modestísimos oficios a empleos tan altos! Ojalá ganen su pleito esos correctos, pero hay que reconocer que si Nebrija se diera una vuelta por este corral de cabras no dejaría títere con cabeza. Lectura y escritura hace tiempo que no son lo que eran. Una tilde de más o una mayúscula de menos no cambiarán significativamente esa inquietante realidad.

18 Comentarios

  1. Verán. Una tiene ya el currículum cerrado. Pero formando parte de él, dediqué muchos y hermosos años de mi vida a la enseñanza de niños chicos, como decía Juan Ramón. Cuando salí con el culo chamuscado de otro oficio, donde me daban casi cada mañana una rueda de molino para que la comulgara con fervor, decidí volver al primitivo de juventud que no era otro que el de enfrentarme cada mañana a una tropilla de gorriones humanos.

    Ya asomaban, o yo lo intuí, nubarrones de violencia, agresividad y pasotismo por el horizonte de la enseñanza y tuve muy claro que me dedicaría a enseñar las primeras letras. Me resulta curioso que el maestro aluda a un debate en la France sobre los métodos de iniciación a la lectura. Les puedo asegurar que probé el global -puesto que el silábico era el trillado y tradicional- y les aseguro que terminé usando el episilábicoglobal.

    No sé donde, juas, juas, oí aquello de que cada maestrillo tiene su librillo. Pues servidora haciendo gala de la más desaforada heterodoxia usé el que con la experiencia fui amoldando a los proyectillos humanos que me caían en suerte. Con un único objetivo: que las criaturitas comprendieran qué era lo que habían leído. Modestamente creo que lo conseguía, al menos en un percentil ligeramente superior a la media.

    Pero me parece que la ortografía, como apunta el Maestro, va a pasar a peor vida, como ha ocurrido con el trato correcto y el uso del usted. Ayer mismo dialogaba con una licenciada no voy a decir en qué carrera, por primera vez en mi vida. Era jovencita pero no una niña. Mientras yo me dirigía a ella hablándole de usted, ella me tuteaba sin moderación. Parece que al cabo de un rato como que cayó en la cuenta e intentó hablarme también de usted. Pena. Trabucaba la primera con la tercera persona en los verbos y terminé tuteándola y pidiéndole -ahora- que también lo hiciera.

    También desaparecieron los dinosaurios.

  2. Tuve en mi infancia una maestra –Srta. Pili- que tenía un “método para la ortografía” –no sé si bueno o malo, lo que sé es que daba resultado- que consistía al hacer el “dictado” en una serie de normas que ella tenía:

    Entonaba muy exageradamente las sílabas que tenían tilde, en las palabras que tenían “b” o “v”, pronunciaba las sílabas de las “v” con los dientes apretados en el labio de abajo, como si fuera a pronunciar una “f”, y las de la “b” totalmente labiales, con los labios bien apretados. En cuanto a la “j” y la “g”, exageraba muchísimo lo gutural de la “j” y la “g” la expresaba mucho más suave.

    También nos hacía hacer muchas “redacciones” para saber expresarnos y nos enseñaba cómo las teníamos que plantear, cuales eran las claves de una buena narración. Escribíamos “cartas” a amigas imaginarias. En fin que realizó con sus alumnos una enseñanza muy completa y nos dio las bases para seguir estudiando en el futuro con mucha más facilidad.

    Ya quisiera yo que “ESTA ENSEÑANZA”, sólo ésta, la que di en primaria, la tuvieran los alumnos en toda la LOGSE, o LODE o lo que sea hoy en día. No sé lo que dirán las estadísticas, pero más que “el iletrismo informático”, creo que el meollo de la cuestión que planteas está ahí, en que la nueva enseñanza está forjando mucho analfabeto: “NO SE SABE COMPRENDER UN TEXTO O ESCRIBIR UNA IDEA”.

  3. 18:59
    Poco que decir sobre la ortografía salvo que un texto mal escrito da patadas en los ojos. Es como no respetar los stops o saltarse los semáforos. No pasa nada si no tiene consecuencias o si no te pillan, pero igual que lo uno deteriora el tráfico lo otro deteriora el lenguaje que es nuestra herramienta para pensar, aunque visto lo visto. Seguramente, lo mejor es no pensar.

  4. Se ve que tampoco la catástrofe educativa interesa demasiado, Sería curioso comparar las reacciones del blog en fundión de los distintos temas. Puede que supiéramos algo más de nosotros mismos.

  5. Como ensañante (maestroescuela) lamento este desinterés y agradezco a jagm que se haya ocupado del tema, como tantas veces. El comentairo de Epipáusica es muy divertido pero sospecho que ella debe de tener una experiencia grande que sería mucho más útil que utilizara para opinar en serio. No digo que su ironía excluya la seriedad, sino que me sabe a poco su comentario.

  6. Esta mañana me ha sido imposible enganchar con el blog. He tratado de localizar al titular ne El Mundo pero no lo he logrado, por lo que le rogaría que presione a quien le gestione esta interesante página a ver si es posible normalizarla de una vez.
    El tema muy interesante, por eso trataba de escribir algo. Algo que veo que, en parte, ya ha comentado quien firma Epipáusica, y que nada tiene que ver con el pasotismo del comentario que firma don Griyo.

  7. Aviso al anfitriónj, aunque imagino que ya lo sabe: importante discurso de Sarkozi sobre el tema en Francia. Merecería la pena que lo comentaras, aunque como sesentaychista sentimental te cueste trabajillo. Lo recoimiendo a todos, viene hoy martes en buena parte de la prensa francesa. No lea adelanto nada por si el jefe se anima a glosarlo, que merecería la pena.

  8. Mi hijo escribe “k t xdan” y se queda tan tranquilo, además de que el recipiendario del mensaje lo entiende a la perfección. ¿Estamos ante una mutación gramatical? Si se anima al comentario que le han propuesto desde USA (creo), diga qué opina al respecto, por favor.

  9. Con comentario sabio de gm o sin el “dat x xdido”. ¿A ustedes que les importan las falta sde ortografía, manta de carrozas! Si tuviera tiempo, y mereciera la pena,. les diría cuatro cosas maás, que hoy les ahorro.

  10. Sevilla. martes, 19h.
    Tampoco yo he tenido fácil acceso hoy a la página. Haga algo don José A. por favor, que desanima mucho intentarlo y que te salga la página en blanco. Con un tema ocmo el de hoy, más todavía, especialmente en mi gremio, la enseñanza media.

  11. La crisis de la ortografía no es más que un aspecto de la general que afecta a la cultura entera y, específicamente, al sistema de enseñanza. La pobreza cultural es creciente y todo en este modelo social anima a seguir por esa camino, desde la tolerancia política con el modelo educativo hasta la ocupación del tiempom útil por la tv. No se lee, se lee mal, incluso no se sabe leer, como comenta la columna, pero todo sigue su curso. ¿A quién le importa la incultura si la incultura hace más dóciles a las masas y por tanto más fácil su manejo, es decir, la política?

  12. Martinete, colegui, si eres pasotilla lo tienes claro, pero como “jumes a pecho” eres carne de martirio. Y ahora en serio: La sociedad tiene la educación, como los poíticos, que se merece. A más, a más, tiene la educción que los políticos, de treinta años para acá nos han fraguado. Por eso hay tanto político que desertó de la tiza, porque para respirar ese aire hay que tener agallas y les era más cómoda la poltronilla.

    ¿Cómo decía aquel?… Ministro, aunque sea de Marina. Pues maestro flojo, aunque sea concejal de cementerio. En la década de los ochenta, hasta un sesenta por ciento de concejalitos eran maestros desertores. Algunos, degenerando, degenerando, llegaron a jefecillos de servicio y así. Digo que así le va a la profesión.

    Zumbao, hoy te envío mi más olímpico silencio.

  13. Me gusta este blog precisamente por la excelente lengua que en el se usa.Ya lo saben ustedes ( no es la primera vez que lo digo), y por las ocurrencias, el humor del que hacen gala: para mí es verdaderamante un placer leerlo.
    Tenemos en Francia un problema agudísimo de faltas de ortografía, de escritura fonética. Pero curiosamente observo que, en la prensa (que no en la tele) , y en la administración se escribe más bien correctamente. También observo que la corrección ortográfica es indispensable para desempeñar cargos importantes.
    ¡No me extraña en absoluto que doña Epi se forjara su propio método de enseñanza y que no fuera el método global!

  14. 01:16
    Este carroza ama a nuestro idioma y no pasa en absoluto de él precisamente porque es, como decía, la principal herramienta del pensamiento.
    ++++++++++++++++++++

    A doña Berenice le recomiendo, con permiso, que cuando le salga la página en blanco, que es muy frecuente, pulse la tecla F5 o haga clic en la casilla “actualizar”.

    Al administrador de la página le ruego, como todos los demás, que resuelva este fallo así como la falta de la hora de recepción del comentario.

  15. 1:45
    Pepe, mi maestra, la Srta. Pili, se llama Doña Pilar Maroto, estuvo en mi pueblo al final de la década de los sesenta, muy jovencita, hasta los setenta y algo que se trasladó a un Colegio de Sevilla. Se ha jubilado hace muy poco. Hace tres años sus antiguas alumnas le dimos un homenaje, lo merecía.

    Fue una gran maestra. Le cogió todos los cambios de enseñanza, aquí le tocó el antiguo, no recuerdo cómo se llamaba, pero era el que cuando terminabas hacías lo que se llamaba “la Prueba de Ingreso”, para entrar en el Instituto, luego hacías el Bachiller Elemental, luego el Superior, después el Preu, que a mí me tocó el cambio en él e hice el C.O.U. y luego la carrera que fuera. Bueno, se me olvidadaba las respectivas reválidas que teníamos, una al terminar el Bachiller Elemental y otra después del Superior.

    Ustedes se imaginan si el zumbao ese fuera el Jefe en plan “cachondeo”. Yo, nada más que imaginándolo, me muero de la risa.

  16. 09:16
    Muchas gracias. Veo que estaba despistado.

    La hipótesis del Jefe/Zumbao no cabe en mi cabeza.

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