Cuentan las crónicas que la motivación de seis de cada diez alumnos abandonistas viene siendo la “dejadez”. Pero por si algo faltaba en nuestro desastre educativo, el Gobierno central propone a las autonomías desde su deplorable Ministerio, lo que se ha dado en llamar “aprobado laxo”, es decir, el derecho del alumno deficiente a pasar de curso “sin límite de suspensos”, una propuesta insensata frente a la que parece que se ha plantado le “Gobierno del cambio” que dice ver en esa medida un coladero suicida y, por supuesto, una apuesta contra el indispensable esfuerzo. Primar a vagos y absentistas supone un perjuicio irreparable para ellos mismos, aparte de una desconsideración para el alumnado cumplidor y para un profesorado que no gana ya para disgustos y frustraciones.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.