Los comerciantes de Huelva sí que notan la crisis. Nada de ‘desaceleración’ ni cuentos chinos, sino retracción pura y dura del consumo que les está dejando en el almacén demasiadas mercancías, y hasta solicitan abrir los fines de semana, para ver si durante el tiempo libre se animan los compradores. UGT, por su parte, reclama que se compense a la provincia proporcionalmente a su aportación y no por debajo de ella y, en general, la conciencia de crisis avanza, como es natural, al tiempo que se comprueban sus efectos. Mal indicio, que hasta en las rebajas se perciba el impacto de una coyuntura adversa que el Gobierno absurdamente se niega a aceptar como una realidad que nadie soporta antes que los propios ciudadanos. Vamos a ver si se arbitran medidas contra la mala situación aunque, probablemente, sus efectos no alcanzarán ya a las rebajas de este año. Mejor evidencia, imposible.

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